11/22/2012

¿Existen pruebas de la veracidad de las misiones lunares?

Rocas lunares:
Los astronautas trajeron de vuelta unos 382 kilogramos de rocas lunares y muestras de la superficie y del subsuelo. El origen lunar de esas rocas, en su mayoría basaltos y anortositas, está fuera de toda duda, ya que han sido analizadas por geólogos de decenas de instituciones científicas de todo el mundo. Las características únicas de estas rocas son fascinantes, y no pueden ser reproducidas artificialmente en la Tierra, al haber sido sometidas durante miles de millones de años al bombardeo constante de micrometeoritos, la falta de atmósfera y el viento solar, lo que les confiere una composición y estructura extraordinarias. Una de las rocas recogidas por la misión Apollo 15, por ejemplo, una anortosita apodada 'Genesis Rock', es una de las más antiguas recogidas en la Luna: tiene unos 4.250 millones de años, la misma edad que la Luna. Una recolección de rocas sistemática difícilmente pudo haber sido realizada por sondas no tripuladas, ya que pertenecen a seis lugares de la Luna distintos, y su verdadera recogida fue documentada por los astronautas. De hecho, las únicas misiones sin tripulación que han conseguido realizar esta tarea han sido las sondas soviéticas Luna 16, 20 y 24 (en 1970, 1972 y 1976, respectivamente). Entre las tres naves automáticas sólo consiguieron la exigua cantidad de 300 gramos de polvo lunar, que fueron a parar a la URSS. Puede encontrar más información, en inglés, sobre las rocas lunares en:
Rocks and Soils from the Moon,
How Do We Know That It's a Rock From the Moon?.
Seguimiento telescópico de las misiones Apollo:
Observar satélites a simple vista o mediante telescopios es un entretenimiento cada vez más popular entre los aficionados a la astronomía, pero ya lo era en los años sesenta. Los viajes a la Luna eran, obviamente, un evento público, y por tanto era posible observar cada nave Apollo en su trayectoria de ida y vuelta a la Luna. Dado que la órbita de cada nave espacial y su trayectoria a lo largo del cielo eran conocidas (fueron publicadas en la prensa de la época), existe una gran cantidad de evidencia fotográfica proveniente de observadores independientes, que documenta de forma inequívoca el recorrido de cada viaje lunar. En su página Telescopic Tracking of the Apollo Lunar Missions, Bill Keel ha recopilado una buena cantidad de imágenes tomadas por observatorios y aficionados durante los viajes de las misiones lunares, y la Wikipedia inglesa también contiene un recuento de las observaciones independientes realizadas en la época.
Espejos-láser:
Los astronautas de diferentes vuelos a la Luna (en concreto, las misiones Apollo 11, 14 y 15) instalaron en cada lugar de alunizaje un experimento llamado Laser Ranging Retroreflector (LRRR), que consistía en espejos especiales que han permitido, dirigiendo desde observatorios en la Tierra un potente rayo láser que rebote en ellos, establecer con extraordinaria precisión la distancia entre la Tierra y la Luna en cada momento (midiendo el tiempo que tarda el haz de láser en regresar). Varias instituciones independientes de la NASA, como el McDonald Observatory Laser Ranging Station (cerca de Ft. Davis, Texas) y el observatorio de Cote d'Azur (cerca de Grasse, Francia), realizan esta actividad de forma periódica. También han participado, en un momento o en otro, observatorios de Hawai, California, Australia y Alemania. Gracias a este experimento, actualmente sabemos que la Luna se aleja aproximadamente una media de 4 centímetros cada año de la Tierra. También nos permite conocer con gran exactitud la masa y la órbita de la Luna, así como las variaciones en su rotación.
Más información sobre el experimento LRRR:
http://www.myspacemuseum.com/LRRR.htm
http://www.lpi.usra.edu/lunar/missions/apollo/apollo_11/experiments/lrr/
Restos en órbita y en la superficie lunar:
Algunas de las etapas del cohete Saturn V utilizado en las misiones Apollo siguen en órbita, y han sido observadas y fotografiadas por diversos observatorios y astrónomos aficionados. Por ejemplo, la etapa S-IVB (de 18 metros de largo) del Apollo 12, lanzado el 14 de noviembre de 1969, fue colocada tras su uso en una órbita solar pero, tras 33 años, su órbita volvió a coincidir con la de la Tierra, y quedó de nuevo atrapada en una órbita errática en torno a nuestro planeta. Los astrónomos la localizaron en septiembre de 2002 (bautizándola provisionalmente como J002E3).
Las primeras sospechas, dadas sus características de brillo y su órbita, indicaban que se trataba de un resto de cohete o nave espacial. Esto último fue confirmado días más tarde mediante el análisis de la luz que reflejaba, para determinar su composición química. Se descubrió que sus propiedades espectrales correspondían con las de un objeto recubierto con pintura de óxido de titanio, la misma que se utilizaba en las etapas superiores de los cohetes de las misiones Apollo. Puede encontrar más información sobre este evento en:
http://www.elmundo.es/elmundo/2002/09/13/ciencia/1031919492.html,
http://spaceguard.esa.int/tumblingstone/issues/num17/esp/apollo.htm y
http://neo.jpl.nasa.gov/news/news135.html.
Por otra parte, los lugares de alunizaje de las misiones Apollo están perfectamente documentados, y allí permanecen la parte inferior de los módulos lunares, los vehículos lunares y los diversos experimentos e instrumentos utilizados por los doce primeros astronautas que exploraron la Luna. Varias etapas S-IVB de los cohetes y la parte superior de los módulos lunares fueron deliberadamente dirigidas hacia la Luna tras su uso; sus puntos de impacto sobre la superficie lunar también son conocidos. Recientemente, la sonda de la NASA Lunar Reconnaissance Orbiter fotografió los módulos de las misiones Apollo en la superficie de la Luna.
Vigilancia de los países comunistas:
La Unión Soviética, China, Alemania Oriental (adversarios de Estados Unidos por aquel entonces), Alemania Occidental, Reino Unido y otros países siguieron mediante sus radiotelescopios el desarrollo de las misiones Apollo, y en ningún momento denunciaron anomalía alguna. Aunque indirecto, es sin duda un indicio bastante convincente de que no se produjo ninguna conspiración en los viajes a nuestro satélite, dada la enorme rivalidad existente en la época de la guerra fría, y el deseo de los soviéticos de llegar a la Luna antes que los norteamericanos.
Radioaficionados:
Muchos radioaficionados pudieron seguir en directo las conversaciones entre los astronautas y el control de la misión, mediante su propio aparato. Para ello, debían apuntar su antena (que debía tener, al menos, tres metros de diámetro) de forma exacta al lugar del cielo en el que se encontraba la nave espacial, que emitía en una frecuencia cercana a los 2270 Mhz (banda S de UHF). Como ejemplo, se puede leer el relato del radioaficionado Sven Grahn sobre su seguimiento del Apollo 17 mediante este método, en 1972.
El experimento de la pluma y el martillo:
En los vídeos de los paseos lunares de las misiones Apollo, el polvo lunar, los astronautas y sus instrumentos se comportan tal y como lo deberían hacer en ausencia de aire y con baja gravedad (la gravedad lunar es aproximadamente un sexto de la terrestre). Si se hace el vacío en un gran escenario en la Tierra, el polvo caería mucho más rápidamente que en los vídeos lunares, más o menos a la misma velocidad que una roca cayendo en la Tierra. El astronauta Dave Scott, durante el tercer paseo lunar de la misión Apollo 15, pudo comprobar in situ la teoría de Galileo, al dejar caer al mismo tiempo una pluma y un martillo de geólogo (puede verlo aqui). Ambos objetos golpean contra el suelo lunar al mismo tiempo y con la velocidad correspondiente a la baja gravedad lunar. La única razón por la que, en la Tierra, una pluma se retrasaría con respecto al martillo es la resistencia del aire. También es notorio el comportamiento del polvo lunar, impulsado por las ruedas del vehículo Rover al desplazarse por la superficie; no sólo no se forma una polvareda (como ocurriría en un ambiente terrestre), sino que las partículas eyectadas siguen una trayectoria parabólica perfecta, lo que prueba que se encontraban en un ambiente sin aire y con baja gravedad. Hay muchos más ejemplos de este tipo, y, sin modernos efectos especiales, es literalmente imposible reproducir en la Tierra este comportamiento lunar.
Exhaustiva documentación de los paseos lunares:
Las actividades realizadas por los astronautas durante las exploraciones lunares están documentadas en la página del Apollo Lunar Surface Journal (ALSJ). En ella está disponible la colección entera de vídeos grabados en la superficie, que cubren por completo los paseos lunares, y los diálogos completos mantenidos entre los astronautas y la NASA durante los diferentes vuelos lunares. También es posible consultar en la página del ALSJ la extensa colección de fotografías realizadas por los astronautas de las once misiones tripuladas del programa Apollo durante sus vuelos (ver también Apollo Archive o Apollo Image Atlas (LPI)); la mayor parte de ellas fueron tomadas en la superficie de la Luna. Todas han sido analizadas por miles de científicos y geólogos de diferentes países, que garantizan su veracidad y su utilidad científica. Esta página también incluye una completa descripción científica del entorno de cada lugar de alunizaje, incluyendo la reseña de los elementos geológicos (rocas, cráteres, montañas, etc.) hallados por los astronautas durante sus excursiones por la superficie. Además de lo anteriormente mencionado, la página del ALSJ dispone de mucha más información sobre los vuelos Apollo, completamente accesible de forma gratuita.
Experimentos científicos realizados:
Durante las misiones Apollo, los astronautas realizaron decenas de experimentos, tanto en la nave como en la superficie lunar, que nos han permitido obtener una visión mucho más completa de la Luna y nuestro entorno espacial. Los ALSEP (las estaciones científicas colocadas por los astronautas en cada lugar de alunizaje, llamadas Apollo Lunar Surface Experiments Package, compuestas por sismómetros y otros aparatos) siguieron enviando datos por radio hasta 1977, cuando se decidió apagarlos debido a recortes en el presupuesto. La información y los datos obtenidos gracias a este proyecto fueron, y son, de gran utilidad para el avance de las ciencias planetarias, y están completamente disponibles para los científicos.
Otros indicios:
- Decenas de miles de personas contemplaron en directo los diferentes despegues y amerizajes de las misiones Apollo, así como la ignición del motor de la tercera etapa del Apollo 8 (S-IVB) en la inserción orbital hacia la Luna, realizada sobre el cielo de Hawai el 21 de diciembre de 1968.
- La mayoría de las miles de personas de la MSFN (Manned Space Flight Network, o Red de Vuelos Espaciales Tripulados), la organización encargada de recibir la telemetría de las naves Apollo por todo el mundo para el control de la misión en Houston, no eran norteamericanos ni formaban parte de la NASA, por lo que raramente formaron parte de alguna conspiración.
- Existen centenares de libros serios y rigurosos (en Internet hay decenas de libros gratuitos) que explican de forma exhaustiva, detallada e ilustrada la historia del programa Apollo y el desarrollo de los componentes utilizados en él, desde principios de los años 60, así como la historia de la carrera espacial. También hay excelentes páginas en la Red. Ver, por ejemplo, The Apollo Program (1963-1972), que contiene gran cantidad de enlaces.
- La experiencia obtenida por la NASA durante el desarrollo del cohete Saturn y los vuelos Apollo fue fundamental para el desarrollo de la estación espacial Skylab y del transbordador espacial norteamericano.
Autor: Alberto Matallanos Mena (ingeniero técnico industrial: especialidad en química industrial). publicado originalmente en el portal intercosmos.iespana.es - Blog oficial de alberto http://velaenlaoscuridad.blogspot.com.es/

Análisis de los argumentos no relacionados con las fotografías

La temperatura media en la Luna varía entre los 260 F y los 280 F, demasiado caliente para que el celuloide de las fotos sobreviva. A esas temperaturas, la película se arruga y se funde, quedando completamente inservible.

No es lo mismo la temperatura del aire que la de la superficie. En la Luna, al no haber aire, sólo nos podemos referir a la temperatura de la superficie lunar. Ésta puede llegar a los 280 grados Fahrenheit (138 ºC). Sin embargo, eso no significa que los astronautas y sus instrumentos se encontrasen a esa temperatura, porque ésta depende de las propiedades de cada objeto. Aquellos objetos que reflejan un mayor porcentaje de la luz solar, se encuentran a menor temperatura, y viceversa. Por otra parte, esta temperatura máxima sólo se alcanza durante el mediodía lunar (el día lunar dura unos 14 días terrestres). Durante las misiones Apollo, no se alcanzaron temperaturas tan altas, ya que los vuelos a la Luna se programaron de tal manera que, al realizar cada alunizaje, el Sol no se encontraba muy alto en el horizonte (aproximadamente un día después de haber amanecido en la zona del alunizaje), por lo que las temperaturas eran, en realidad, relativamente moderadas, incluso después de haber pasado en la superficie tres días terrestres (el tiempo máximo que permanecieron las últimas misiones en la Luna). Adicionalmente, las cámaras utilizadas en la superficie (Hasselblad 500EL Data Cameras) estaban dotadas de finas capas de plata, tanto en el exterior como en los cargadores interiores, que reflejaban parte de la luz recibida, y el celuloide de las cámaras se mantenía en cargadores herméticos, que permitían un aislamiento casi total frente al calor y proporcionaban protección contra las variaciones de temperatura, permitiendo una temperatura interna más uniforme. Así, la película era protegida eficientemente del calor producido por la luz solar. De hecho, se mantenía a una temperatura de entre 50 y 100 Fahrenheit (entre 10 y 38 ºC). Si quiere, puede leer más sobre las características de las cámaras utilizadas en la Luna. También es interesante el libro electrónico Photography Equipment and Techniques: A Survey of NASA Developments.
Alrededor de la Tierra, existe un cinturón de radiación llamado de Van Allen. Ningún ser humano puede atravesar ese cinturón ya que el nivel de radiación presente en esa zona supera los 300 grays [unidad de radiación absorbida]. A no ser que estés rodeado por una capa de cuatro pies de plomo.
Los cinturones de Van Allen fueron descubiertos por primera vez por el satélite Explorer 1, el primero lanzado por Estados Unidos (el 31 de enero de 1958). Este satélite fue diseñado por un grupo de científicos liderados por James Van Allen, de ahí el nombre. Estas regiones se crean como consecuencia de la interacción del viento solar (el flujo de protones y electrones proveniente del Sol) con el campo magnético de la Tierra, que retiene una gran cantidad de partículas cargadas y radiación en esa zona. Estos cinturones de radiación se extienden desde unos 1.000 kilómetros hasta más de 65.000 kilómetros de altura sobre la Tierra, alcanzando el máximo de radiación en torno a los 3.200 y 20.000 kilómetros. La NASA conocía perfectamente los peligros derivados de la existencia de este cinturón de radiación. De hecho, llevó a cabo experimentos previos a las misiones Apollo para investigar su naturaleza. Por ejemplo, los astronautas de la misión Gémini 10 sobrevolaron la zona conocida como Anomalía Magnética del Atlántico Sur (Southern Atlantic Magnetic Anomaly, SAMA), una especie de prolongación a menor altura y de menor intensidad de los cinturones de Van Allen.
Antes de considerar la radiación absorbida por los astronautas, es conveniente adquirir una noción básica de la radiación y las unidades utilizadas para medirla. La unidad utilizada actualmente para cuantificar la dosis de radiación absorbida es el gray. Sin embargo, antes se utilizaba el rad (radiation absorbed dose, o dosis de radiación absorbida). 1 gray equivale a 100 rad.  El efecto biológico de la radiación depende de la región del cuerpo que haya sido expuesta, así como del tipo de radiación. Debido a esto, el gray se modifica mediante los conceptos llamados factor de ponderación tisular (wT) y factor de ponderación de la energía (wR). El resultado es una nueva unidad llamada Sievert (Sv), que equivale a 100 rem (roentgen equivalent for man, o equivalente roentgen para el hombre), unidad semejante antiguamente utilizada.

El tiempo de exposición de cada nave Apollo a la radiación de los cinturones de Van Allen fue relativamente breve (unas cuatro horas por misión, aproximadamente), ya que empezaban a pasar por esta zona a una velocidad de unos 40.000 km/h. Cada nave Apollo pasó por ellos dos veces, una de ida y otra de vuelta. En total, los astronautas pasaron menos de una hora en la parte más densa del cinturón de radiación, y estaban bien protegidos en su nave espacial, ya que el principal peligro de los cinturones de Van Allen lo constituyen los protones y electrones de alta energía, contra los que es relativamente fácil protegerse (el casco de la nave y los cristales de las ventanas son suficientes para frenarlos). Para ello no se necesita estar recubierto de varios metros de metal pesado. El plomo sirve para frenar la radiación proveniente de partículas cargadas (el caso de los cinturones de Van Allen), pero no es el método ideal para hacerlo. Por ejemplo, actualmente se usa una fina capa de polietileno en las naves espaciales para realizar esta tarea.
Otro dato a tener en cuenta es que la trayectoria seguida por las naves Apollo no atravesaba la peor zona de los cinturones en ningún momento. Esto se debía a que, para alcanzar la Luna, la órbita debía estar inclinada en torno a 30º respecto del Ecuador terrestre (la inclinación exacta variaba para cada misión), por lo que la nave sólo pasaba por la parte superior de los cinturones (que, como se puede observar en la imagen superior, sólo están presentes unos 40º por encima y por debajo del Ecuador). Esto minimizaba aún más si cabe la dosis recibida en la nave.

En la tabla adjunta podemos ver los niveles de radiación recibidos por la tripulación de cada misión, expresados en rads (como ya hemos dicho, la unidad antiguamente utilizada para cuantificar las dosis recibidas en la piel de cada persona). Estos datos procedían de los dosímetros para medir la radiación absorbida que todos los astronautas llevaban en su cuerpo durante el vuelo. Además de ello, la nave llevaba sensores en el interior y en el exterior para medir la radiación. Como se puede ver, la dosis de radiación recibida por los astronautas durante cada vuelo no es muy severa. La exposición más alta es la del Apollo 14, cuya dosis es equivalente, para un viaje de ida y vuelta a la Luna, a aproximadamente 28'5 mSv (2'85 rem). Los estándares de seguridad actuales establecen un límite de dosis efectiva para el público de 1 mSv (0,1 rem) al año; mientras que para los trabajadores profesionalmente expuestos, el límite de dosis efectiva es de 100 mSv (10 rem) acumulados durante un período de 5 años consecutivos (un promedio de 20 mSv al año, o bien 2 rem al año) con una dosis efectiva máxima de 50 mSv (5 rem) en cualquier año oficial. Por otro lado, el límite de dosis en la piel para los trabajadores profesionalmente expuestos es de 500 mSv (50 rem) al año, ponderados sobre cualquier superficie de 1 centímetro cuadrado. La dosis letal 50/60 (aquella dosis que mata al 50% de la población expuesta al cabo de 60 días de la exposición) suele estar entre 3 y 5 Sv (de 300 a 500 rem). La muerte a corto plazo debido a la radiación no se debe a cánceres, que son efectos a largo plazo (años) o a alteraciones genéticas (que se transmiten a la descendencia) sino a fallos orgánicos o sistémicos debidos a muerte celular y otros fenómenos.  Para profundizar más acerca de los estándares de seguridad sobre radiación en España se puede consultar el Real Decreto 783/2001, que establece el reglamento sobre protección sanitaria contra radiaciones ionizantes.

Por último, es imposible dejar de mencionar que el mismo James Van Allen ha comentado que la idea de que la radiación de los cinturones que llevan su nombre fuera mortal para los astronautas de los vuelos lunares Apollo es un ejemplo más de las tonterías de aquellos que niegan la llegada del ser humano a la Luna.  En las siguientes páginas, todas ellas en inglés, encontrará información básica sobre la radiación y sus efectos, y una completa descripción del ambiente de radiación y los efectos psicológicos en los astronautas del programa Apollo: Radiation & Health Information (Información sobre radiación y salud),
The Van Allen Belts and Travel to the Moon (Los cinturones de Van Allen y los viajes a la Luna) y
Radiation Plan for the Apollo Lunar Mission (Plan sobre radiación para las misiones lunares Apollo).

Uno de los "líderes" de las ideas conspiracionistas, Bart Sibrel, habló en el programa de radio estadounidense AM Coast to Coast en enero de 2003, afirmando: Los astronautas del transbordador espacial que han volado en órbitas altas (cerca de los cinturones de radiación de Van Allen) han experimentado flases de luz con los ojos cerrados, como reacción a la radiación cósmica. Como los astronautas de las misiones Apollo no hablaron de ese fenómeno, es evidente que nunca pasaron a través de los cinturones de radiación. Es decir, los viajes a la Luna nunca sucedieron. 

La poca investigación que llevan a cabo los partidarios de la conspiración y su ignorancia sobre las misiones Apollo es asombrosa. Los astronautas de las misiones Apollo sí experimentaron ese fenómeno. La tripulación del Apollo 11, primera en alunizar en el satélite, comentó este hecho durante su viaje de regreso a la Tierra. Las dos últimas misiones a la Luna, Apollo 16 y 17, realizaron experimentos científicos con placas fotográficas para investigar este fenómeno (ver Light Flashes Experiment Package). De hecho, ha quedado publicado en informes realizados por la NASA a principios de los años setenta. Se pueden consultar las siguientes publicaciones científicas:
De esta forma, no sólo queda rebatido una vez más un argumento de este tipo, sino que además se prueba de nuevo la veracidad de las misiones Apollo, ya que si la NASA no hubiera mandado astronautas más allá de los cinturones de radiación de Van Allen, no habría podido publicar material científico sobre este fenómeno en aquellas fechas.

Agradezco a Ferrán Tarrasa Blanes, ingeniero industrial y doctorado en ingeniería nuclear, su revisión de la argumentación sobre la radiación de los cinturones de Van Allen y, en general, de esta última sección del reportaje. Aun así, cualquier error que pudiera quedar es responsabilidad mía.

La propia NASA afirma que una gran erupción solar, acompañada de fuerte emisión de radiación, es el mayor peligro para la salud que afrontarán los astronautas a la hora de viajar a Marte. ¿Por qué no fue también un grave peligro en las misiones a la Luna?

Cada misión a la Luna duraba poco más de diez días, y las posibilidades de coincidir en ese tiempo con una erupción de este tipo eran muy remotas. Sin embargo, una misión tripulada a Marte podría durar varios años, por lo que tiene pocas posibilidades de evitarlo. Los astronautas conocían la pequeña posibilidad de este riesgo y lo asumían antes de realizar su misión. Para minimizar en lo posible el riesgo de coincidencia con un gran evento solar, los expertos analizaban constantemente el estado del Sol y su superficie, antes del lanzamiento y durante cada vuelo, dado que la actividad solar es hasta cierto punto predecible.

Tras la presunta misión lunar, los astronautas estuvieron en larga cuarentena. Posiblemente la NASA aprovechó entonces para lavarles el cerebro.

El período de cuarentena de los primeros astronautas que pisaron la Luna fue de 21 días (es decir, tres semanas, un plazo razonable porque es el tiempo normal de incubación de algunas enfermedades), durante los cuales los médicos realizaron las pruebas planeadas para controlar la salud de los astronautas y no se produjo ningún acontecimiento extraño ni la detección de organismos bacterianos extraterrestres. El mismo procedimiento de cuarentena, con muy pequeñas variaciones, fue seguido por las tripulaciones del Apollo 12 y 14 (la misión Apollo 13 no tuvo cuarentena, ya que no pisó la Luna). Dado que hasta entonces no se había detectado ninguna anomalía, la NASA decidió suprimir la cuarentena para los astronautas de los vuelos posteriores (Apollos 15, 16 y 17). Puede leer una completa descripción del proceso en The Lunar Quarantine Program

En el espacio hay millones de micrometeoritos viajando a velocidades de incluso 6.000 millas por hora (unos 10.000 km/h), que al impactar con la nave la reducirían a trizas.

En realidad, hay bastante más que unos "millones" de pequeños meteoritos por el espacio, y viajan a velocidades de incluso ¡20.000 millas por hora! (unos 33.000 km/h). Pero, a pesar del gran número de pequeños meteoritos y de sus altas velocidades, la densidad de esos objetos en el Sistema Solar es tan baja que la posibilidad de impacto con las naves o los astronautas es realmente pequeña. De todas formas, las naves y los trajes espaciales utilizados por los astronautas tienen una capa de Kevlar, diseñada para frenar estas partículas tan pequeñas (incluso del tamaño de varias micras), minimizar los daños de los esporádicos impactos y proteger así a los astronautas de esta pequeña amenaza. De todas formas, decenas de naves espaciales no tripuladas han pasado por la misma zona que las naves Apollo, en su viaje a órbitas altas o a otros planetas, y no han sufrido daño alguno.

Es imposible que el vehículo lunar, con el que supuestamente paseaban los astronautas por la Luna, cupiese en el pequeño módulo lunar.

Éste es un argumento muy fácil de rebatir, sobre todo teniendo en cuenta que cualquiera puede ver cómo los astronautas descargaban el vehículo lunar de uno de los laterales del módulo. Efectivamente, el Rover no cabía entero en el módulo lunar, pero sí plegado. El armazón del vehículo eléctrico, incluyendo las ruedas, los asientos plegables y los instrumentos principales, estaba almacenado en uno de los lados del módulo (ver imagen ap15-KSC-71PC-345), y los astronautas lo soltaban fácilmente mediante poleas. Una vez en el suelo, sólo restaba añadirle otros instrumentos, alojados a su vez en otra zona del módulo lunar. Ver, como muestra, este vídeo del ALSJ, en el que podemos observar a los astronautas practicando el despliegue del vehículo en la Tierra. También es posible ver el despliegue del vehículo lunar realizado por los astronautas del Apollo 15 en la Luna: a15.lrvdep, así como los del resto de misiones que llevaron vehículo, Apollos 16 y 17 (en la página del ALSJ). En este vídeo, el paso de los fotogramas se ha acelerado para permitir observar la operación más rápidamente, dado que duraba aproximadamente 20 minutos.

El ordenador del módulo lunar no era mucho más rápido que el procesador de una calculadora de bolsillo actual, ¿cómo es posible que consiguiera hacer aterrizar una nave en la Luna, cuando ni siquiera un ordenador personal de gama baja puede ejecutar rápidamente un simulador de vuelo lunar? 

Hay que recordar que varias sondas no tripuladas alunizaron suavemente en la Luna mucho antes del Apollo 11. Los soviéticos fueron los primeros en conseguirlo, en febrero de 1966, con el Luna 9, seguido en diciembre de ese mismo año por el Luna 13. La NASA realizó el primer alunizaje de una sonda no tripulada en junio de 1966, con el Surveyor 1, al que le siguieron los alunizajes del Surveyor 3, el Surveyor 5, el Surveyor 6 y el Surveyor 7 desde esa fecha hasta enero de 1968. En realidad, la mayor parte de la capacidad de procesamiento necesaria para ejecutar un simulador de vuelo lunar se emplea en calcular las texturas y gráficos de la superficie lunar y de la nave, no los datos del vuelo en sí. Afortunadamente, el ordenador del módulo lunar sólo tenía que guiar de forma precisa el módulo, no calcular y mostrar texturas. Aunque era lento, se trataba de tecnología punta para la época y fue uno de los primeros en utilizar circuitos integrados; disponía de un sistema operativo muy robusto, capaz de ejecutar las tareas imprescindibles para el éxito del vuelo incluso aunque sucedieran fallos secundarios. La historia del desarrollo de la electrónica en la década de 1960 y la construcción de los ordenadores que volaron a bordo de las naves Apollo está documentada en el libro Journey to the Moon: The History of the Apollo Guidance Computer, de Eldon C. Hall (American Institute of Aeronautics and Astronautics; Reston, 1996). Puede leer detallada información sobre el ordenador del módulo lunar en The Apollo On-board Computers o en Computer Technology.

Las imágenes muestran claramente que no hay polvo lunar sobre las patas del módulo ¿Cómo puede ser?

Este argumento parte de la idea de que durante la operación de alunizaje se formaban grandes nubes de polvo alrededor del módulo, lo que es completamente incierto. Debido a la ausencia de atmósfera en la Luna, no se formaba ninguna polvareda, sino que las finas partículas eyectadas por los gases del módulo seguían una trayectoria perfectamente parabólica durante unos segundos hasta caer unos metros más allá. Lo anteriormente dicho puede comprobarse en cualquiera de los vídeos de los alunizajes (disponibles en Apollo Archive). El motor del módulo empujaba al polvo circundante hacia abajo y hacia los lados, y éste se movía sólo hacia los lados (ya que no puede ir más abajo). No puede mantenerse flotando ni volver hacia atrás, como ocurriría en un ambiente con aire, sino sólo ser expulsado hacia afuera. Recordemos que el único motivo por el que existen nubes de polvo en la Tierra es porque el aire existente las transporta, contrarrestando momentáneamente la acción de la gravedad. De todas formas, la tobera del motor se encuentra muy cerca de la superficie (como se observa en la fotografía as17-140-21370) y por ello es aún más difícil que el polvo expulsado llegue a posarse sobre ellas (ya que, como hemos dicho, no se forma ninguna nube de polvo alrededor). Por ello, sólo hay pequeñas muestras de polvo en la base de las patas (como muestran, entre otras, las fotografías as16-107-17441 y as16-107-17442), posiblemente depositado allí por el movimiento de los astronautas alrededor de las patas del módulo.

¿Por qué el polvo lunar levantado no permanece flotando más tiempo que aquí en la Tierra? Con toda seguridad, la menor gravedad de la Luna hará que flote durante mucho más tiempo.

Como ya hemos argumentado, las partículas de polvo no se comportan en el vacío de la misma manera que en la Tierra. En la Luna, debido a la ausencia de atmósfera, todos los objetos, independientemente de su masa, caen con la misma aceleración, como se encargó de demostrar el astronauta Dave Scott durante el tercer paseo lunar de la misión Apolo 15 al dejar caer al mismo tiempo una pluma (llevada ex profeso) y un martillo de geólogo (puede ver una versión de baja resolución, del vídeo del experimento de Scott, o bien una versión de mayor resolución). La única razón por la que, en la Tierra, una pluma se retrasaría con respecto al martillo es la resistencia del aire, que afecta especialmente a los objetos ligeros y pequeños. Por ello, y a pesar de que la gravedad lunar es seis veces menor, las partículas de polvo caen más rápidamente que en la Tierra, debido a que el efecto de falta de aire es considerablemente más importante que la menor gravedad. De todas formas, el polvo en la Luna cae más despacio que una roca en la Tierra, dada la menor gravedad existente en nuestro satélite. Este hecho se convierte así en una prueba de la veracidad de los alunizajes, ya que es literalmente imposible reproducir en la Tierra este comportamiento lunar. Si se hace el vacío en un gran escenario en la Tierra, el polvo caería mucho más rápidamente que en los vídeos lunares, más o menos a la misma velocidad que una roca cayendo en la Tierra (dado que el frenado del aire es prácticamente despreciable en objetos de suficiente masa). Sin embargo, en los vídeos de los paseos lunares de las misiones Apollo, el polvo se comporta como lo debería hacer en ausencia de aire y con baja gravedad. Sin modernos efectos especiales es imposible trucar este comportamiento lunar.

Las imágenes son todas perfectas, ninguna está cortada o borrosa. Por lo tanto, fueron preparadas en un estudio. Es decir, todo trucado.

Nada más lejos de la realidad. A pesar de que los astronautas practicaron durante muchos meses para sacar buenas fotos y vídeos, una parte de las más de 20.000 fotografías de las misiones Apollo tiene defectos, ya sean de encuadre, nitidez o sobreexposición (sobre todo al principio y al final de cada carrete, que suele estar parcialmente velado). Esto se debe, como es lógico, a las enormes dificultades que comportaba el hecho de trabajar con un traje espacial presurizado. De hecho, algunos astronautas dijeron posteriormente que habían sacado algunas fotos de forma involuntaria al apretar el gatillo de la cámara sin quererlo. Lo que pasa es que estas imágenes "defectuosas" no se muestran en las revistas, periódicos o reportajes sobre las misiones Apollo, que utilizan las imágenes más famosas, sobre todo. Es necesario echar un vistazo al catálogo completo, que puede ser encontrado en la página del ALSJ o en Apollo Archive, para encontrar este tipo de fotos. Aquí está una pequeña muestra de algunas de ellas: as12-46-6738, as16-112-18273, as17-138-21028, as17-140-21351, as17-134-20443, as17-134-20445, as17-146-22294, as16-117-18853, as16-107-17445, as15-82-11167.
¿Pero por qué lo harían?:
Cuatro posibles razones por las que la NASA falsearía un viaje a la Luna: DINERO - La NASA juntó 30.000 millones de dólares intentando llegar a la Luna. Eso significa que alguien está consiguiendo mucho dinero para su propio interés.

La financiación global del programa Apollo ascendió a 19.408 millones de dólares (no 30.000); y los que conseguían el dinero eran las compañías aeronáuticas (como Boeing, Rocketdyne, Grumman, North Aviation, Lockheed, Douglas, etc.), independientes de la NASA, y sus trabajadores, tanto empleados como ingenieros (que diseñaron y construyeron los cohetes, las naves, los vehículos lunares, los trajes espaciales, las rampas de lanzamiento, etc.), así como todos aquellos que proporcionaron todos los materiales necesarios. La exploración espacial tiene un efecto positivo para las economías nacionales: se calcula que por cada dólar invertido en el espacio se consiguen 7 dólares en aumento del empleo (unas 400.000 personas trabajaron, en un momento o en otro, para el proyecto Apollo) y en productos derivados, como circuitos integrados de alta tecnología (que desembocaron finalmente en el ordenador que está usando para leer esta página), miniaturización de componentes, material de investigación para la ciencia, etc. La mayoría de estos avances se hubieran conseguido de igual manera pero, muy probablemente, su uso en el programa espacial aceleró en gran medida su desarrollo.

ATENCIÓN - En la película "Wag the Dog", el presidente de los Estados Unidos mantiene relaciones sexuales con una niña de 12 años. Esto sale a la luz una semana antes de las elecciones. Para que la opinión pública se olvide del caso, el Presidente lanza una guerra contra Albania. El caso de la Luna es parecido. La sociedad no estaba de acuerdo con la guerra de Vietnam y, para hacer que la gente se olvidara de esa guerra, EEUU falseó la llegada del hombre a la Luna. Si compruebas las fechas, los viajes a la Luna terminaron abruptamente casi al mismo tiempo que la guerra de Vietnam.

El programa Apollo se inició muchos años antes de que EEUU se viera realmente implicado en la guerra de Vietnam. En julio de 1960, la NASA anunció su intención de realizar vuelos tripulados a la Luna tras el programa Mercury. Posteriormente, el 25 de mayo de 1961, durante un discurso del presidente John Fitzgerald Kennedy, se concretó la idea de llevar a cabo alunizajes tripulados; casi cuatro años antes de que EEUU entrara en guerra (el primer desembarco de tropas de combate norteamericanas en Vietnam se produjo en marzo de 1965). Por otra parte, los planes de finalización del programa Apollo ya estaban casi completados cuando se llegó a la Luna por primera vez, en 1969, varios años antes de que se vislumbrara todavía el fin de la guerra de Vietnam. La primera exploración de nuestro satélite no tuvo lugar de forma abrupta. En principio, se planeó hasta el vuelo del Apollo 20, pero esta última misión fue cancelada en enero de 1970. Después del accidente del Apollo 13, se anularon las misiones Apollo 18 y Apollo 19, debido principalmente a los drásticos recortes en el presupuesto de la NASA, al temor a nuevos accidentes y a la acumulación de suficiente material lunar para investigación, convirtiendo a la misión Apollo 17 en el último viaje a la Luna durante el siglo XX, en diciembre de 1972. Las conversaciones para la desescalada del conflicto de Vietnam tuvieron lugar a principios de 1973, produciéndose la retirada paulatina de tropas durante los meses siguientes. Sin embargo, los vuelos espaciales de Estados Unidos no terminaron tras el programa Apollo: en mayo de 1973 fue lanzado el laboratorio espacial Skylab, y días después su primera tripulación. Fue seguida por dos tripulaciones más hasta principios de 1974. En julio de 1975 se realizó la misión ASTP, que consistió en la unión en órbita de una nave Apollo con otra Soyuz, de la URSS. Después, la NASA se centró en el desarrollo de una nave reutilizable, el transbordador espacial, que volaría por primera vez en 1981.

PARA GANAR LA CARRERA ESPACIAL - A finales de los años 60 y principios de los 70, Rusia y los EEUU "peleaban" para ver quién era mejor. Los soviéticos iban por delante de los norteamericanos: lanzaron el Sputnik, el primer satélite artificial; pusieron en órbita al primer astronauta, Yuri Gagarin; el cosmonauta Leonov realizó el primer paseo espacial, etc. Además, en enero de 1967, los tres astronautas del Apollo 1 murieron en el incendio de su cápsula durante los entrenamientos. Una vez que los estadounidenses se dieron cuenta de que no podrían enviar al hombre a la Luna, no podían decir: "Muy bien Rusia, nosotros lo dejamos."

¿Y los soviéticos se iban a volver creyéndose el engaño? Habría sido bastante fácil desacreditar a las misiones Apollo si hubieran sido falseadas. Si fuera así, el gobierno soviético habría sido el primero en denunciarlo, mejor que decidir esconder sus fallidos intentos de llevar una tripulación a la Luna. De hecho, los soviéticos seguían de forma rutinaria la trayectoria de los satélites más importantes lanzados por su rival, y las naves Apollo no fueron una excepción (al igual que hacía EEUU con los principales satélites soviéticos). De todas formas, es la FAI (Federación de Astronáutica Internacional), en la que en su día estaba representada la Unión Soviética, la que se encarga de validar oficialmente los récords que tienen lugar en las misiones espaciales, como hizo (entre otros casos) con el primer paseo espacial de Leonov. Por supuesto, no hubo ningún problema con las misiones Apollo, que de hecho ostentan varios récords espaciales. Los logros iniciales de la URSS fueron excelentes pero, en general, la tecnología espacial soviética fue superada a partir de 1965 por la norteamericana, que prosperó gracias al fuerte impulso económico que EEUU dio a la NASA. Las causas del fracaso del programa lunar tripulado soviético son diversas y complejas, y están tratadas con más profundidad (y por los propios protagonistas) en la excelente página Why did the Soviet Union lose the Moon Race?, pero cabe mencionar la tardanza en el comienzo del programa (los dirigentes comunistas dieron su visto bueno al proyecto en agosto de 1964, tres años después que la NASA). Además, la falta de una financiación adecuada y la peculiar forma de administración del proyecto realizada por el estado comunista lo afectaron gravemente. En el aspecto técnico, la muerte de Sergei Korolev, el ingeniero jefe del programa espacial soviético, en enero de 1966, supuso importantes retrasos. La construcción del cohete lunar N1 (el equivalente soviético al Saturn V de la NASA) estuvo plagada de incidentes y cambios de diseño: el primero de ellos estalló en febrero de 1969, pocos segundos después del lanzamiento, y los tres vuelos no tripulados de prueba realizados durante los siguientes cuatro años acabaron en fiasco. Por ello, a partir de 1973, la URSS decidió centrarse en el lanzamiento alrededor de la Tierra de las diferentes estaciones orbitales Salyut (mediante cohetes previamente diseñados y fiables, que no tenían la suficiente potencia para llevar una tripulación a la Luna), terreno en el que tomaron ventaja sobre EEUU durante más de dos décadas.

EXTRATERRESTRES - Puede que los astronautas sí estuvieran en la Luna, pero allí se encontraron con naves espaciales alienígenas o con ruinas de civilizaciones anteriores. La NASA decidió ocultarlo todo trucando las fotografías.

Las afirmaciones de supuestos 'encuentros' entre extraterrestres y astronautas en la Luna no se sostienen en ninguna prueba o fundamento, sino en la más pura especulación. Los doce astronautas que pisaron la Luna entre 1969 y 1972 no han declarado nada en ese sentido; es más, han desmentido tales habladurías siempre que han tenido la oportunidad de hacerlo. La Luna ha sido cartografiada casi en su totalidad, y está completamente desierta. Además, las grabaciones de los paseos lunares están disponibles en la página del ALSJ. Si lo desea, puede leer una discusión más amplia de este tema.
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Si tan exitoso fue el programa Apollo ¿por qué no han vuelto a la Luna desde entonces? ¿Cómo es que era posible ir a la Luna en 1969 y 40 años después, con todos los avances tecnológicos, no es posible?
Porque se terminó la voluntad política de seguir financiando esos costosos viajes. Una vez alcanzados los objetivos principales del proyecto (superar a la Unión Soviética en la carrera espacial, obtener abundante material lunar para investigación, etc.), la clase política no creía justificada la inversión en nuevos viajes lunares tripulados, por lo que realizaron recortes presupuestarios. Como ha dicho Luis Ruiz de Gopegui, ex-responsable de la NASA en España, en una entrevista: "Se había ganado la carrera espacial y ya no despertaba interés. A partir de ahí, lo único que se puede hacer en la Luna es ciencia, y la ciencia a ese precio no interesaba".

En la gráfica de la izquierda se puede observar la evolución del presupuesto de la NASA en relación al presupuesto global de EEUU. Durante la primera mitad de la década de 1960, el presupuesto de la NASA alcanzó su máximo (con motivo del desarrollo del cohete Saturn y la nave Apollo), llegando a suponer más del 4% del presupuesto global del gobierno federal de Estados Unidos. Sin embargo, a principios de la década de 1970 sufrió un considerable descenso que, de hecho, obligó a la NASA a suspender las misiones lunares Apollo 18, 19 y 20, planeadas en principio.
A pesar de ello, como ya hemos comentado, los vuelos espaciales continuaron: el programa Apollo fue seguido por el menos costoso (pero no menos ambicioso) laboratorio espacial Skylab, en órbita terrestre, y la misión conjunta soviético-estadounidense ASTP. Las dificultades económicas continuaron, y la NASA se vio obligada a dejar en tierra la estación Skylab B por falta de dinero para el lanzamiento y el posterior mantenimiento de las tripulaciones en órbita terrestre. Desde entonces, dedicó la mayor parte de su relativamente mermado presupuesto al desarrollo de una nave reutilizable, el transbordador espacial, que voló por primera vez en 1981.

Es necesario tener en cuenta que, desde el alunizaje del Apollo 11 en julio de 1969, el interés de la opinión pública norteamericana en los viajes a la Luna había decaído en gran medida. Aunque pueda parecer sorprendente, la última misión (Apollo 17), sin duda la más próspera desde el punto de vista científico, casi no recibió atención mediática en comparación con el primer alunizaje. No tendría sentido repetir de nuevo las misiones Apollo como tales, ya que parte de las tareas que realizaron los astronautas en aquella época pueden ser actualmente realizadas por sondas automáticas de menor coste, y el próximo objetivo en la conquista de la Luna es una presencia humana permanente, y no de varios días, como era el caso del programa Apollo. Actualmente, Estados Unidos ha puesto en marcha el protecto Constellation para volver a llevar tripulaciones a la Luna en torno al año 2019, preliminarmente incluyendo estancias largas en una base lunar, lo que requerirá la jubilación de la actual flota de transbordadores y un considerable aumento de su presupuesto espacial. Por otra parte, nótese en el gráfico la inyección económica con motivo del accidente del transbordador Challenger, en 1986.

¿Por qué no se facilitan imágenes de telescopios que comprueben definitivamente que los alunizajes fueron reales?

Entre los telescopios terrestres, ni siquiera el telescopio espacial Hubble (el mejor en luz visible situado en órbita terrestre) puede observar los instrumentos dejados en la superficie de la Luna por los astronautas. Para demostrar esto se necesita aplicar un poco de trigonometría básica. El ancho del módulo de descenso del LM (que permanecía en la superficie lunar tras el despegue de regreso) no supera los 10 metros, y la distancia mínima entre la Tierra y la Luna es de unos 356.000 kilómetros:
La imagen anterior no está a escala. Puede hacerse una buena idea de la distancia real entre la Tierra y la Luna, y sus respectivos tamaños, con esta otra imagen:
Por tanto, el ángulo visual, q, que abarca el módulo de descenso, visto desde órbita terrestre, es: tan q = 10 m / 3'56x108 m; q = 1'61x10-6 grados = 0º 0' 0.0058",  es decir, unas 6 milésimas de segundos de arco (un segundo de arco es la sexagésima parte de un minuto, que a su vez es la sexagésima parte de un grado). La cámara WFPC2 instalada en el Hubble tiene una resolución de 800x800 pixels con un campo de visión de 35 segundos de arco. Cada uno de los pixels tiene un ángulo visual mínimo de unas 46 milésimas de segundos de arco. Es decir, la parte inferior del módulo lunar debería ser al menos diez veces más grande para quedar reflejada en una imagen del telescopio Hubble como un simple puntito. Puede ver imágenes de la Luna tomadas por el Hubble en esta página. Otros telescopios situados en tierra, utilizando técnicas de óptica adaptativa para disminuir la pérdida de nitidez debida a la atmósfera terrestre, consiguen resultados similares a los del Hubble: el Very Large Telescope (VLT) europeo ha fotografiado la Luna con una resolución de 0'07 segundos de arco, lo que permite observar detalles en la superficie lunar de al menos 130 metros de ancho.

Hasta 2009, sólo existían imágenes de los módulos lunares en la superficie fotografiados desde la órbita lunar por los respectivos módulos de comando (CSM) de las diferentes misiones Apollo. Y la sonda no tripulada Clementine, que orbitó alrededor de la Luna en 1994, detectó alteraciones exactamente en el lugar de alunizaje del Apollo 15, en la región Hadley-Apennine. En julio de 2009, la sonda de la NASA Lunar Reconnaissance Orbiter envió fotografías de las zonas de alunizaje de los módulos Apollo, siendo la primera nave no tripulada con suficiente resolución para conseguirlo. En ellas, se puede apreciar la alargada sombra que proyectan los módulos lunares sobre la superficie. Se espera que, cuando la sonda LRO alcance su altura de trabajo definitiva sobre la Luna, las futuras fotografías tengan una resolución entre dos y tres veces mayor que las conseguidas actualmente:
En la imagen del lugar de alunizaje del Apollo 14, incluso se pueden apreciar las huellas dejadas por los astronautas en su travesía (el polvo que éstos levantaban al caminar iba dejando una senda con un color característico más oscuro que el resto de la superficie), así como el conjunto de instrumentos científicos que instalaba cada misión cerca del módulo lunar, llamado Apollo Lunar Surface Experiment Package (ALSEP):
Conclusión:

Francamente, no encuentro ningún argumento convincente en las ideas de este grupo de gente, que adolece de una falta impresionante de visión crítica y rigor a la hora de analizar hechos. Sólo encuentro "pruebas" equivocadas que ni por asomo demuestran que los alunizajes fueron un montaje. Creo que la coherencia de todas las pruebas disponibles es demasiada como para poner en duda los alunizajes en la Luna durante el programa Apollo.

Los argumentos y "pruebas" de los partidarios del montaje presentados aquí en color azul son muy similares (de hecho, las imágenes, incluyendo las anotaciones sobre ellas, son completamente idénticas) en casi todas las publicaciones que apoyan esa teoría. La desacreditación realizada en esta página, por lo tanto, está dirigida a cualquiera de esos documentos con argumentos semejantes.

Lo mejor sería que consultara las pruebas usted mismo, más que confiar en las interpretaciones sesgadas de los traficantes de misterios y conspiraciones, y también es aconsejable observar las fotografías originales, de mucha mayor calidad que las reproducidas penosamente por los partidarios del montaje, mostradas anteriormente. Ver, por ejemplo, los excelentes sitios Apollo Lunar Surface Journal, Apollo Archive o Apollo Image Atlas (LPI) para poder contemplar la colección completa (y en alta resolución) de las más de 20.000 imágenes tomadas durante los viajes a la Luna, así como todos los vídeos grabados durante las exploraciones lunares.

Si sigue interesado, puede leer la última sección de esta página: ¿Existen pruebas de la veracidad de las misiones lunares?.
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A continuación puede visitar otras páginas similares a ésta (la mayoría en inglés), en las que encontrará más información:
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Otros enlaces recomendados:
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Autor: Alberto Matallanos Mena (ingeniero técnico industrial: especialidad en química industrial). publicado originalmente en el portal intercosmos.iespana.es - Blog oficial de alberto http://velaenlaoscuridad.blogspot.com.es/

11/21/2012

Imágenes (2)

La fotografía de la izquierda muestra una montaña pequeña y un gran módulo lunar. Sin embargo, la de la derecha muestra una gran montaña y un pequeño LM. Si en la segunda imagen el LM se ve pequeño porque está fotografiado desde más lejos ¿cómo puede la montaña de detrás aparecer más grande, si también está más lejos?
La fotografía de la derecha ha sido recortada y ampliada, lo cual produce el efecto de incoherencia que engaña al lector. Este extremo se puede comprobar al analizar la red de cruces de las fotografías originales, as17-147-22527 y as17-134-20435 (del Apollo Lunar Surface Journal), que es usada para establecer la escala de las imágenes y las distancias. Como vemos abajo, la parte derecha del macizo ocupa aproximadamente dos cuadrados de la red en ambas instantáneas, lo que demuestra que su tamaño aparente es casi idéntico.

Es un error muy habitual creer que las montañas lunares están cercanas debido a su forma redondeada, que recuerda a las pequeñas colinas terrestres, y a que la falta de atmósfera implica la inexistencia del efecto de neblina a grandes distancias, que en la Tierra nos permite establecer la lejanía de un accidente geológico con más facilidad. Sin embargo, el macizo montañoso que aparece en ambas fotografías, llamado South Massif, se encuentra a varios kilómetros de distancia del lugar de alunizaje del Apollo 17, y mide unos 2.600 metros de altura, como puede comprobarse en cualquier documento o mapa del valle Taurus-Littrow, en el cual se encuentra situado. Por ello, y teniendo en cuenta que las fotografías están realizadas con una diferencia de al menos cien metros, es correcto que no exista una gran diferencia en el tamaño aparente de las montañas pero sí en el del módulo lunar. Dispone de más información en la sección Shrinking mountains, de Clavius.org (en inglés).

Al parecer hay vídeos de diferentes paseos lunares que muestran exactamente el mismo paisaje, cuando supuestamente están grabados a kilómetros de distancia. Está claro que la NASA reutilizó el mismo decorado

Hay un sólo caso, y la controversia está aclarada. Un documental de la NASA sobre la misión Apollo 16 identificaba erróneamente dos vídeos, a16v.1444638 y a16v.1445240, en los que se observa la misma colina, como pertenecientes a dos paseos lunares diferentes. Ambos vídeos, sin embargo, fueron grabados en el mismo lugar, con unos minutos de diferencia. En concreto, los astronautas Charlie Duke y John Young se encontraban en la estación geológica 4. (Se llamaba "estación" a cada lugar donde los astronautas realizaban una parada prolongada para recoger muestras.) Cualquier persona que se haya tomado la molestia de consultar con detenimiento la extensa colección de fotografías y vídeos del ALSJ, que cubre todos los paseos lunares realizados, estará de acuerdo en que es ridículo afirmar que se trata de decorados.

En las dos imágenes anteriores podemos observar anomalías con las sombras, que apuntan en direcciones totalmente diferentes. Como en la Luna sólo hay una única fuente de luz, no se pueden producir este tipo de situaciones. Por lo tanto, esto indica que fueron sacadas en un estudio.
Imagen: cortesía de Ian Goddard
Las anteriores imágenes pueden parecer anómalas a primera vista, pero son completamente normales si se tiene en cuenta que, como ya hemos mencionado previamente, la superficie de la Luna no es una superficie plana, sino irregular, y este hecho hace que las sombras de diferentes objetos apunten en direcciones aparentemente distintas.
Como se puede observar en la imagen simulada de la izquierda, en la que sólo hay una fuente de luz, las sombras de los objetos que se proyectan en el mismo plano (la de la maqueta del módulo y la del rotulador), trazan la misma dirección. Sin embargo, dada la diferente inclinación del terreno, las sombras producidas por las piedras (que simulan la superficie lunar) apuntan hacia diferentes direcciones, sin que ello implique la falsedad de la imagen. Vea también la primera imagen simulada de la página anterior para ver otro ejemplo. También el ángulo relativo y la distancia influyen en la dirección aparente de las sombras.
Puede visitar Terrain and Shadow y Examples of Shadow Angles, de la página Clavius.org, para observar con más detenimiento este efecto.
En esta imagen aparecen dos astronautas cuyas sombras divergen casi 90 grados. Eso es sencillamente imposible en la Luna, donde la luz del Sol proyecta sombras completamente paralelas, como ya hemos dicho.
La anterior imagen es en realidad una vista panorámica de 360 grados, compuesta por varias fotografías independientes del primer paseo lunar del Apollo 16 (en la ampliación completa, los extremos de la imagen coinciden). De vez en cuando durante los paseos lunares, uno de los astronautas se detenía y, desde un mismo punto, iba sacando fotografía tras fotografía hasta dar una vuelta completa, de forma que se pudiera obtener una vista panorámica. (Hay muchos ejemplos de este tipo, y pueden ser consultados en la página del ALSJ o en moonpans.com.)
Como puede comprobarse en la grabación simultánea de televisión de la cámara del coche lunar, el astronauta Charles Duke se estaba moviendo por los alrededores del cráter Plum mientras su compañero John Young realizaba las fotografías que forman esta panorámica concreta, y por ello, al juntar las imágenes, Duke aparece dos veces. La distancia entre el primer Duke, el de la izquierda, y el segundo Duke ocupa algo menos de un cuarto de la panorámica completa (es decir, casi 90 grados de 360º). Por tanto, aunque en la realidad las sombras son prácticamente paralelas, es lógico que al juntar las fotografías ambas sombras apunten en direcciones divergentes casi 90 grados. De forma análoga, si el astronauta hubiera sido fotografiado en el borde izquierdo del panorama, su sombra tendría en la imagen panorámica una dirección completamente opuesta a la del primer Duke; y de haber sido fotografiado en la posición cercana a 90º, opuesta a la del segundo Duke (aunque en la realidad serían casi paralelas).
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Los vídeos de la primera misión que alunizó, Apollo 11, son de mala calidad. La NASA disminuyó su calidad adrede para que no pareciera tan real, y así poder disimular los errores del montaje.

Este hecho se debió a que el Apollo 11 no dispuso de antena de alta ganancia para retransmitir imágenes en color. La primera misión que tuvo por primera vez como objetivo aterrizar sobre la Luna no tenía previsto pasar mucho tiempo en la superficie lunar (de hecho, el paseo de Armstrong y Aldrin duró sólo dos horas y media). Tampoco llevaban muchos instrumentos científicos consigo, ya que su principal objetivo era sólo aterrizar por primera vez en nuestro satélite, y regresar sanos y salvos. Debido a esto, los ingenieros y técnicos de la NASA decidieron que no era necesario llevar en esta primera misión una antena de alta ganancia (que tardaría bastantes minutos en ser instalada sobre la superficie), sino que se emplearía una antena de menor tamaño situada en el módulo lunar. Esta antena, debido a su menor diámetro, no podía transmitir imágenes de gran calidad, por lo que los técnicos tuvieron que ingeniárselas para reducir la cantidad de información que iba a ser enviada a través de ella.

El Apollo 11 utilizó para ello una cámara de Slow-Scan Television (SSTV). Este tipo de cámara era en blanco y negro, con lo que se consigue una reducción de dos tercios en la información que se envía respecto a una cámara en color, como se muestra en el gráfico de la izquierda. El número de líneas horizontales de cada imagen era de 320, en lugar de 525, lo que limitaba la calidad, pero reducía la señal de vídeo en un tercio. Por último, el número de fotogramas por segundo era 10, en lugar del estándar de 30, con lo que se conseguía una reducción al 5% en comparación con la imagen estándar en color, lo que permitía que la antena del módulo pudiera transmitir esta imagen sin problemas, a costa de la pérdida de calidad.
A esto se añadía que, dado que la imagen recbida no era estándar, para poder emitir las imágenes a todas las televisiones se debía convertir de nuevo. Esto se hizo con un convertidor RCA, que consistía en una cámara RCA TK-22 Vidicon que grababa de un monitor SSTV en el que se mostraban esas imágenes según se recibían de la Luna. Eso degradó aún más la calidad de la imagen.

Otra razón por la que el Apollo 11 no utilizó antena de alta ganacia era que las primeras imágenes tenían que ser forzosamente en blanco y negro. Los astronautas tenían que salir del módulo y dar los primeros pasos sin haber instalado todavía en la superficie la antena para vídeo en color. Por ello, lo más razonable era grabar del mismo modo todo el paseo lunar y así evitar la pérdida de valiosos minutos colocando la antena. En las siguientes misiones a la Luna, que estuvieron mucho más tiempo en la superficie y se dedicaron casi por completo a la investigación científica, se emplearon antenas de alta ganancia como la que se muestra en la imagen inferior, que eran perfectamente capaces de transmitir imágenes estándar en color.
La hipótesis de que la NASA empeoró la calidad del primer vídeo del Apollo 11 no tiene sentido, ya que las fotografías de la misión y las imágenes obtenidas por las cámaras de las ventanas del módulo lunar son comparables en calidad a las de misiones posteriores (como muestra, el siguiente vídeo: a11f.1093409.mov). En esta ocasión, los partidarios de la teoría del montaje utilizan un doble rasero: por un lado, como veremos más adelante, afirman que "la calidad de las imágenes es demasiado buena y, por tanto, es un montaje." Por el otro, "las imágenes de televisión son muy malas, por lo tanto es un montaje."

En relación a la transmisión de las imágenes a la Tierra, puede leer una sección aparte sobre la dificultad de falsificar la telemetría de las misiones Apollo.
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En los vídeos del Apollo 11, es posible ver justo lo que hay detrás de cada astronauta, como si éstos fueran fantasmas. ¿No sugiere esto que las imágenes fueron trucadas?

Esas imágenes fantasmagóricas eran el resultado de la primitiva tecnología audiovisual usada en el primer alunizaje. Lo que en realidad sucedía era que cuando un objeto brillante permanecía inmóvil ante la cámara durante un tiempo determinado, éste se "quemaba" en los receptores electrónicos de la cámara, que por unos segundos perdían su sensibilidad.
Era un efecto temporal, de la misma manera que nosotros podemos ver durante unos instantes la luz de una bombilla o un objeto brillante una vez hemos dejado de mirarlo. Así, la imagen de la superficie o el módulo lunar, que no se movían durante la retransmisión de la cámara fija del Apollo 11, permanecían en la pantalla durante unos instantes incluso cuando el astronauta estaba por delante de ellos. Por eso, en el fotograma de la izquierda, se puede apreciar que el horizonte lunar es todavía visible a través de la pierna del astronauta. (La ancha franja oscura que atraviesa la fotografía se debe al refresco de la imagen llevado a cabo por el monitor de televisión, de la misma forma que ocurre en los monitores de los ordenadores actuales o en cualquier pantalla de televisión.)

Si no había nadie fuera ¿quién grabó y fotografió a Armstrong descendiendo por la escalerilla?

La cámara que grabó las imágenes en blanco y negro de Armstrong descendiendo (como en el fotograma inmediatamente superior) estaba emplazada en el Modular Equipment Stowage Assembly (MESA), un compartimento situado a un lado del módulo lunar. Armstrong simplemente tenía que tirar levemente de un cable situado en la escalerilla para que se abriese el pestillo del MESA. La cámara de televisión se desplegaba entonces automáticamente y empezaba a grabar las históricas imágenes. Posteriormente, los astronautas desmontaron la cámara de su sitio y la colocaron a una cierta distancia del módulo lunar, para grabar sus actividades durante el paseo lunar. Por otra parte, nadie tomó fotografías de su llegada. El astronauta al que se ve en algunas fotografías descendiendo de la escalerilla (desde la fotografía as11-40-5862 hasta as11-40-5868) es Buzz Aldrin, el segundo en bajar del módulo lunar. Fotografiado, obviamente, por Armstrong, que ya se encontraba en la superficie. De hecho, Armstrong aparece en muy pocas fotografías del paseo lunar, ya que fue él quien llevó la única cámara fotográfica la mayor parte del tiempo.
En la página Television from the Moon encontrará más información sobre la retransmisión de los primeros pasos del hombre en la Luna.
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En la imagen de abajo, en la zona del oscuro cielo, no se ve ninguna estrella, de nuevo.
Y es que no deberían verse estrellas (lea la sección previa en la que hemos explicado por qué no se ve ninguna estrella en las fotografías).
En la zona derecha verás que un lado del módulo lunar se encuentra en sombra pero, de alguna manera, el símbolo de la bandera de EEUU está iluminado. Si el Sol es la única fuente de luz en la Luna sería imposible verlo con ese brillo, por lo que la imagen no pudo ser tomada en la Luna.
Ellos mismos afirman: "si el Sol es la única fuente de luz en la Luna...". Pero no lo es: el Sol es la única fuente de luz DIRECTA en la Luna, pero no la única (lea la sección previa que describe las sombras del traje espacial de Aldrin). Esa zona del módulo está iluminada por la luz reflejada por la superficie lunar y por todos los aparatos reflectantes llevados allí por los astronautas. Además, la placa en cuestión también estaba hecha de un material reflectante, por lo que refleja más luz de lo normal. Es la misma razón por la que el traje ensombrecido de James Irwin (Apollo 15) es también visible, o las ruedas ensombrecidas del Rover, por poner sólo dos ejemplos.
Vayamos a otra fotografía: ésta es una imagen de Alan Bean (Apollo 12) sujetando un Special Environmental Examiner Container [sic] (en realidad se trata de un Special Environmental Sample Container, o SESC). Esta fotografía fue tomada desde una cámara sujeta al pecho de Conrad. Si la cámara estaba sujeta al pecho del traje de Conrad, la parte de arriba del casco de Bean, L, no debería mostrarse en esta fotografía.
Es difícil asegurar que estamos viendo la parte superior del casco de Bean, ya que al ser esférico no podemos establecer claramente cuál es su cúspide. De todas formas, hay varias razones por las que podemos ver la parte de arriba del traje de un astronauta. En primer lugar, la superficie lunar no es plana. De hecho, Pete Conrad tomó esta fotografía durante su parada en la ladera del cráter Sharp, por lo que es más que probable que en ese momento se encontrase situado en un terreno superior al de su compañero Alan Bean. Una diferencia de 20 centímetros entre cada uno puede fácilmente hacer que se muestre la parte superior del casco de Bean en la fotografía. En segundo lugar, los astronautas podían orientar la cámara con sus manos usando el mango que se observa claramente debajo de la cámara de Bean (es preferible observarlo en la ampliación de la imagen, as12-49-7278). Esto es lo que parece que está haciendo Pete Conrad, a juzgar por la posición de su brazo derecho, reflejado en la zona derecha del visor de Bean. También hay que considerar que, debido al peso de la mochila del traje espacial, los astronautas tendían a inclinarse un poco hacia adelante para mantener el equilibrio en la gravedad lunar. Bean puede estar haciendo eso. (Puede observar cómo los astronautas se inclinaban ligeramente hacia delante en una famosa fotografía de perfil de la misión Apollo 11, en la que Buzz Aldrin se encuentra al lado de la bandera: as11-40-5874, visto en una imagen de la colección del ALSJ.) Por todas estas razones, es perfectamente factible que la fotografía muestre la parte superior del casco de Alan Bean.

Todas las sombras reflejadas en el visor de Alan Bean, M, se dirigen a direcciones distintas, no en líneas paralelas, como debería ser.

¿Y por qué deberían verse como líneas paralelas? El visor del astronauta tiene forma esférica, y esto distorsiona demasiado las imágenes reflejadas en él. Compruebe la imagen del visor de Buzz Aldrin vista en la página anterior y verá, por lo menos, cuatro sombras diferentes que se comportan de manera idéntica a las reflejadas en el visor de Bean; pero, a pesar de que las sombras no son paralelas en el visor del astronauta, sí lo son en la realidad (con algunas diferencias debido a la irregularidad del terreno). En la imagen de Aldrin, nótese también la distorsión de la pata del módulo lunar, debida a la esfericidad del casco. De todas formas, si la divergencia entre las sombras fuera significativa en la realidad, significaría que hay varias fuentes de luz y, entonces, cada objeto tendría varias sombras a la vez (como los futbolistas en un estadio durante un partido nocturno); sin embargo, podemos observar claramente en la imagen de Bean y Conrad (y en cualquier otra fotografía de los paseos lunares) que cada objeto, incluyendo a los astronautas, sólo tiene una sombra, lo que prueba de nuevo la veracidad de la imagen.

El contenedor de muestras, N, no debería estar tan iluminado. Esto prueba que se usó iluminación artificial.

La tapa del SESC era bastante reflectante, dado que su superficie era de metal pulido, como se puede comprobar en esta fotografía, tomada en los laboratorios durante las pruebas previas a la misión. Por otra parte, está situada de forma que podría estar siendo iluminada por el traje de Bean. Ya hemos mencionado varias veces que el Sol es la única fuente de luz directa, pero los objetos reflectantes (los trajes espaciales y las diferentes herramientas de los astronautas) y la superficie lunar reflejan parte de la luz recibida.

Hay una extraña anomalía en el cielo, 7. Está todavía por determinar qué podría ser.

Puede que no haya sido determinado por los seguidores de la teoría del montaje, pero está bien claro que es la luz del Sol (que se encuentra más a la izquierda de esta imagen, como indican, por ejemplo, la iluminación y los destellos en el traje espacial de Bean). El brillo de la luz proveniente del Sol afecta a muchas fotografías tomadas en la Luna, incluso en mayor medida que en esta imagen. Cualquier fotógrafo experimentado estará muy familiarizado con estos destellos en el objetivo de la cámara y con la luz reflejada a la hora de tomar fotografías hacia -o en contra de- una luz brillante como la del Sol. Puede preguntar a cualquier fotógrafo profesional sobre este conocido efecto, llamado lens flare en inglés.
En esta fotografía, el extraño halo que aparece alrededor de la sombra de la cabeza del astronauta es la prueba definitiva de la existencia de un foco de luz artificial distinto del que alumbra el resto de la escena.
El argumento anterior es una muestra de la importancia que tiene conocer aspectos básicos de física (en este caso, óptica) antes de realizar afirmaciones extraordinarias, como la que nos ocupa, y adjudicar a algo la etiqueta de "extraño" o "misterioso". Si observamos el resto de fotografías en las que se puede apreciar el mismo halo, comprobaremos que todas ellas fueron obtenidas en dirección opuesta al Sol (down-sun, en inglés). En concreto, el halo se encuentra en la zona del terreno donde las sombras de las pequeñas piedras lunares quedan prácticamente ocultas desde la perspectiva del fotógrafo, debido a que el Sol se halla justo detrás de él. En consecuencia, esa zona, denominada punto antisolar, aparece en la fotografía más brillante que los alrededores. Se conoce como "efecto de oposición". Al final de este artículo, en la Wikipedia, y en esta página sobre efectos ópticos puede leer más sobre este efecto, el mecanismo por el que se produce y otros efectos similares.
El hecho de que se refleje más luz justo en la dirección de los rayos solares, hace que la Luna sea varias veces más brillante durante la fase de luna llena respecto de la fase de cuarto creciente o menguante, ya que es durante la fase de luna llena cuando los rayos solares reflejados perpendicularmente en la superficie de la Luna llegan a la Tierra.
Las huellas del vehículo lunar Rover están bastante bien definidas, 5. Se necesita una mezcla de algún compuesto y agua para hacer esas líneas tan bien definidas, y en la Luna no hay agua. Además, si observas con detalle, te darás cuenta que el vehículo hizo un giro recto de 90 grados. Da la impresión de que fue movido y puesto en ese lugar.
El polvo lunar es muy fino y se adhiere a las botas de los astronautas o a cualquier objeto a pesar de su carencia de agua. Se agrupa en la forma de cualquier marca que se haga sobre él. No se necesita agua para hacer esto. Inténtelo usted mismo: pruebe a marcar con un objeto harina seca o barro seco que, aunque está claro que no es polvo lunar, puede ayudar a probar que no hace falta agua para dejar este tipo de huellas. Verá como ocurre algo similar, a pesar de la ausencia de agua. Al igual que puede ver fácilmente huellas de pisadas, de ruedas, o de animales, etc. en el polvo seco de la Tierra... sin ayuda del agua. La forma de las huellas del Rover (usado únicamente en las tres últimas misiones: Apollo 15, 16 y 17) no resultan extrañas si se tiene en cuenta que este vehículo eléctrico tenía tracción en las cuatro ruedas, es decir, tanto trasera como delantera (como se observa claramente en la imagen as17-147-22526), y a baja velocidad es totalmente factible dejar unos surcos con ese ángulo con las ruedas traseras.

En la roca marcada con una R (ver imagen superior) verás una letra C tallada en la roca. Es una prueba de que la roca formaba parte de un decorado, en el que cada elemento tenía asignado un número o letra diferente.
En realidad, la "letra C" que parece estar sobre la piedra es producto del escaneado realizado al negativo de esta imagen. De hecho, no aparece en la fotografía original, as16-107-17446, ni en la fotografía anterior, as16-107-17445. El aumento reproducido a la izquierda (sin corrección de color) de la misma imagen (proveniente del Instituto Lunar y Planetario, LPI) no muestra esa característica. Las imágenes y los fotogramas que contienen la "C" pertenecen probablemente a la 3ª o a la 4ª generación desde la imagen original (la primera generación, es decir, los negativos originales, fueron copiados una vez después del revelado y fueron almacenados cuidadosamente desde entonces, mientras que la 2ª y la 3ª generación de negativos se usaron para las reproducciones siguientes). Como se observa en la imagen de abajo, realizada con varios aumentos, la "C" es en realidad un pelo. Una segunda traza que parece ser la sombra de la parte superior del mismo es claramente visible. El pelo (o fibra) fue probablemente introducido de forma accidental cuando el negativo fue copiado para ser corregido cromáticamente, y la imagen ya corregida que incluía el pelo o fibra en forma de C fue seguramente propagada a diferentes publicaciones.
Imagen: NASA as16-107-17446, escaneado por LPI.
Es necesario señalar que en otras fotografías de los paseos lunares aparecen pelos o fibras introducidos accidentalmente durante algún escaneado (ver, por ejemplo, la imagen as11-40-5961), lo que vuelve a poner de manifiesto el nulo esfuerzo que realizan los partidarios de la conspiración para intentar aclarar estos malentendidos. Si con un poco de suerte el pelo se hubiera colocado en el borde de la roca, donde quedara claro que no se trata de una letra tallada, no se hubiera levantado polémica alguna. Por otra parte, un sistema de identificación de las rocas lunares tan simple como el propuesto parece además bastante ridículo y tosco, teniendo en cuenta la inmensa cantidad de rocas distintas que aparecen en las miles de fotografías de los paseos lunares. Tan sólo las rocas lunares traídas de vuelta por los astronautas (evidentemente una pequeña muestra de todas las que se encontraron allí) están catalogadas con entre cinco y siete dígitos. Es evidente que el argumento del decorado es una "prueba" muy poco sólida.
Aquí está una porción ampliada de la imagen anterior. Hay una anomalía con las delgadas cruces que aparecen en las fotografías tomadas en la Luna, y que se encuentran entre el obturador de la cámara y la película. Como la cruz de la izquierda de esta imagen se encuentra colocada por detrás del vehículo lunar, esto sugiere que la imagen está trucada (es decir, se colocó el vehículo lunar encima de la imagen de la Luna).
La película fotográfica no es un soporte de grabación perfecto, y cuando un objeto es muy brillante, se satura y la luz se "vierte" alrededor, en la emulsión. Si mira detenidamente el borde de la cruz (es preferible observar la fotografía original, as16-107-17446, o ampliaciones como las de abajo para apreciarlo mejor), donde se encuentra con la antena del Rover, se puede apreciar que está un poco oscurecido y que corta ligeramente a la antena a pesar de su saturación. Esto puede ocurrir con perfecta normalidad al tener un fondo muy blanco, sin que ello quiera decir que son imágenes trucadas. Aquí están algunas ampliaciones de otras fotografías que permiten observarlo mejor:
Imágenes: cortesía de Clavius.org
Autor: Alberto Matallanos Mena (ingeniero técnico industrial: especialidad en química industrial). publicado originalmente en el portal intercosmos.iespana.es - Blog oficial de alberto http://velaenlaoscuridad.blogspot.com.es/

Sobre el documental-ficción 'Operación Luna'

Título alternativo: El lado oscuro de la Luna Título original: Opération Lune (francés), Dark side of the moon (inglés) Francia, 2002 - ...