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11/21/2012

Imágenes (2)

La fotografía de la izquierda muestra una montaña pequeña y un gran módulo lunar. Sin embargo, la de la derecha muestra una gran montaña y un pequeño LM. Si en la segunda imagen el LM se ve pequeño porque está fotografiado desde más lejos ¿cómo puede la montaña de detrás aparecer más grande, si también está más lejos?
La fotografía de la derecha ha sido recortada y ampliada, lo cual produce el efecto de incoherencia que engaña al lector. Este extremo se puede comprobar al analizar la red de cruces de las fotografías originales, as17-147-22527 y as17-134-20435 (del Apollo Lunar Surface Journal), que es usada para establecer la escala de las imágenes y las distancias. Como vemos abajo, la parte derecha del macizo ocupa aproximadamente dos cuadrados de la red en ambas instantáneas, lo que demuestra que su tamaño aparente es casi idéntico.

Es un error muy habitual creer que las montañas lunares están cercanas debido a su forma redondeada, que recuerda a las pequeñas colinas terrestres, y a que la falta de atmósfera implica la inexistencia del efecto de neblina a grandes distancias, que en la Tierra nos permite establecer la lejanía de un accidente geológico con más facilidad. Sin embargo, el macizo montañoso que aparece en ambas fotografías, llamado South Massif, se encuentra a varios kilómetros de distancia del lugar de alunizaje del Apollo 17, y mide unos 2.600 metros de altura, como puede comprobarse en cualquier documento o mapa del valle Taurus-Littrow, en el cual se encuentra situado. Por ello, y teniendo en cuenta que las fotografías están realizadas con una diferencia de al menos cien metros, es correcto que no exista una gran diferencia en el tamaño aparente de las montañas pero sí en el del módulo lunar. Dispone de más información en la sección Shrinking mountains, de Clavius.org (en inglés).

Al parecer hay vídeos de diferentes paseos lunares que muestran exactamente el mismo paisaje, cuando supuestamente están grabados a kilómetros de distancia. Está claro que la NASA reutilizó el mismo decorado

Hay un sólo caso, y la controversia está aclarada. Un documental de la NASA sobre la misión Apollo 16 identificaba erróneamente dos vídeos, a16v.1444638 y a16v.1445240, en los que se observa la misma colina, como pertenecientes a dos paseos lunares diferentes. Ambos vídeos, sin embargo, fueron grabados en el mismo lugar, con unos minutos de diferencia. En concreto, los astronautas Charlie Duke y John Young se encontraban en la estación geológica 4. (Se llamaba "estación" a cada lugar donde los astronautas realizaban una parada prolongada para recoger muestras.) Cualquier persona que se haya tomado la molestia de consultar con detenimiento la extensa colección de fotografías y vídeos del ALSJ, que cubre todos los paseos lunares realizados, estará de acuerdo en que es ridículo afirmar que se trata de decorados.

En las dos imágenes anteriores podemos observar anomalías con las sombras, que apuntan en direcciones totalmente diferentes. Como en la Luna sólo hay una única fuente de luz, no se pueden producir este tipo de situaciones. Por lo tanto, esto indica que fueron sacadas en un estudio.
Imagen: cortesía de Ian Goddard
Las anteriores imágenes pueden parecer anómalas a primera vista, pero son completamente normales si se tiene en cuenta que, como ya hemos mencionado previamente, la superficie de la Luna no es una superficie plana, sino irregular, y este hecho hace que las sombras de diferentes objetos apunten en direcciones aparentemente distintas.
Como se puede observar en la imagen simulada de la izquierda, en la que sólo hay una fuente de luz, las sombras de los objetos que se proyectan en el mismo plano (la de la maqueta del módulo y la del rotulador), trazan la misma dirección. Sin embargo, dada la diferente inclinación del terreno, las sombras producidas por las piedras (que simulan la superficie lunar) apuntan hacia diferentes direcciones, sin que ello implique la falsedad de la imagen. Vea también la primera imagen simulada de la página anterior para ver otro ejemplo. También el ángulo relativo y la distancia influyen en la dirección aparente de las sombras.
Puede visitar Terrain and Shadow y Examples of Shadow Angles, de la página Clavius.org, para observar con más detenimiento este efecto.
En esta imagen aparecen dos astronautas cuyas sombras divergen casi 90 grados. Eso es sencillamente imposible en la Luna, donde la luz del Sol proyecta sombras completamente paralelas, como ya hemos dicho.
La anterior imagen es en realidad una vista panorámica de 360 grados, compuesta por varias fotografías independientes del primer paseo lunar del Apollo 16 (en la ampliación completa, los extremos de la imagen coinciden). De vez en cuando durante los paseos lunares, uno de los astronautas se detenía y, desde un mismo punto, iba sacando fotografía tras fotografía hasta dar una vuelta completa, de forma que se pudiera obtener una vista panorámica. (Hay muchos ejemplos de este tipo, y pueden ser consultados en la página del ALSJ o en moonpans.com.)
Como puede comprobarse en la grabación simultánea de televisión de la cámara del coche lunar, el astronauta Charles Duke se estaba moviendo por los alrededores del cráter Plum mientras su compañero John Young realizaba las fotografías que forman esta panorámica concreta, y por ello, al juntar las imágenes, Duke aparece dos veces. La distancia entre el primer Duke, el de la izquierda, y el segundo Duke ocupa algo menos de un cuarto de la panorámica completa (es decir, casi 90 grados de 360º). Por tanto, aunque en la realidad las sombras son prácticamente paralelas, es lógico que al juntar las fotografías ambas sombras apunten en direcciones divergentes casi 90 grados. De forma análoga, si el astronauta hubiera sido fotografiado en el borde izquierdo del panorama, su sombra tendría en la imagen panorámica una dirección completamente opuesta a la del primer Duke; y de haber sido fotografiado en la posición cercana a 90º, opuesta a la del segundo Duke (aunque en la realidad serían casi paralelas).
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Los vídeos de la primera misión que alunizó, Apollo 11, son de mala calidad. La NASA disminuyó su calidad adrede para que no pareciera tan real, y así poder disimular los errores del montaje.

Este hecho se debió a que el Apollo 11 no dispuso de antena de alta ganancia para retransmitir imágenes en color. La primera misión que tuvo por primera vez como objetivo aterrizar sobre la Luna no tenía previsto pasar mucho tiempo en la superficie lunar (de hecho, el paseo de Armstrong y Aldrin duró sólo dos horas y media). Tampoco llevaban muchos instrumentos científicos consigo, ya que su principal objetivo era sólo aterrizar por primera vez en nuestro satélite, y regresar sanos y salvos. Debido a esto, los ingenieros y técnicos de la NASA decidieron que no era necesario llevar en esta primera misión una antena de alta ganancia (que tardaría bastantes minutos en ser instalada sobre la superficie), sino que se emplearía una antena de menor tamaño situada en el módulo lunar. Esta antena, debido a su menor diámetro, no podía transmitir imágenes de gran calidad, por lo que los técnicos tuvieron que ingeniárselas para reducir la cantidad de información que iba a ser enviada a través de ella.

El Apollo 11 utilizó para ello una cámara de Slow-Scan Television (SSTV). Este tipo de cámara era en blanco y negro, con lo que se consigue una reducción de dos tercios en la información que se envía respecto a una cámara en color, como se muestra en el gráfico de la izquierda. El número de líneas horizontales de cada imagen era de 320, en lugar de 525, lo que limitaba la calidad, pero reducía la señal de vídeo en un tercio. Por último, el número de fotogramas por segundo era 10, en lugar del estándar de 30, con lo que se conseguía una reducción al 5% en comparación con la imagen estándar en color, lo que permitía que la antena del módulo pudiera transmitir esta imagen sin problemas, a costa de la pérdida de calidad.
A esto se añadía que, dado que la imagen recbida no era estándar, para poder emitir las imágenes a todas las televisiones se debía convertir de nuevo. Esto se hizo con un convertidor RCA, que consistía en una cámara RCA TK-22 Vidicon que grababa de un monitor SSTV en el que se mostraban esas imágenes según se recibían de la Luna. Eso degradó aún más la calidad de la imagen.

Otra razón por la que el Apollo 11 no utilizó antena de alta ganacia era que las primeras imágenes tenían que ser forzosamente en blanco y negro. Los astronautas tenían que salir del módulo y dar los primeros pasos sin haber instalado todavía en la superficie la antena para vídeo en color. Por ello, lo más razonable era grabar del mismo modo todo el paseo lunar y así evitar la pérdida de valiosos minutos colocando la antena. En las siguientes misiones a la Luna, que estuvieron mucho más tiempo en la superficie y se dedicaron casi por completo a la investigación científica, se emplearon antenas de alta ganancia como la que se muestra en la imagen inferior, que eran perfectamente capaces de transmitir imágenes estándar en color.
La hipótesis de que la NASA empeoró la calidad del primer vídeo del Apollo 11 no tiene sentido, ya que las fotografías de la misión y las imágenes obtenidas por las cámaras de las ventanas del módulo lunar son comparables en calidad a las de misiones posteriores (como muestra, el siguiente vídeo: a11f.1093409.mov). En esta ocasión, los partidarios de la teoría del montaje utilizan un doble rasero: por un lado, como veremos más adelante, afirman que "la calidad de las imágenes es demasiado buena y, por tanto, es un montaje." Por el otro, "las imágenes de televisión son muy malas, por lo tanto es un montaje."

En relación a la transmisión de las imágenes a la Tierra, puede leer una sección aparte sobre la dificultad de falsificar la telemetría de las misiones Apollo.
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En los vídeos del Apollo 11, es posible ver justo lo que hay detrás de cada astronauta, como si éstos fueran fantasmas. ¿No sugiere esto que las imágenes fueron trucadas?

Esas imágenes fantasmagóricas eran el resultado de la primitiva tecnología audiovisual usada en el primer alunizaje. Lo que en realidad sucedía era que cuando un objeto brillante permanecía inmóvil ante la cámara durante un tiempo determinado, éste se "quemaba" en los receptores electrónicos de la cámara, que por unos segundos perdían su sensibilidad.
Era un efecto temporal, de la misma manera que nosotros podemos ver durante unos instantes la luz de una bombilla o un objeto brillante una vez hemos dejado de mirarlo. Así, la imagen de la superficie o el módulo lunar, que no se movían durante la retransmisión de la cámara fija del Apollo 11, permanecían en la pantalla durante unos instantes incluso cuando el astronauta estaba por delante de ellos. Por eso, en el fotograma de la izquierda, se puede apreciar que el horizonte lunar es todavía visible a través de la pierna del astronauta. (La ancha franja oscura que atraviesa la fotografía se debe al refresco de la imagen llevado a cabo por el monitor de televisión, de la misma forma que ocurre en los monitores de los ordenadores actuales o en cualquier pantalla de televisión.)

Si no había nadie fuera ¿quién grabó y fotografió a Armstrong descendiendo por la escalerilla?

La cámara que grabó las imágenes en blanco y negro de Armstrong descendiendo (como en el fotograma inmediatamente superior) estaba emplazada en el Modular Equipment Stowage Assembly (MESA), un compartimento situado a un lado del módulo lunar. Armstrong simplemente tenía que tirar levemente de un cable situado en la escalerilla para que se abriese el pestillo del MESA. La cámara de televisión se desplegaba entonces automáticamente y empezaba a grabar las históricas imágenes. Posteriormente, los astronautas desmontaron la cámara de su sitio y la colocaron a una cierta distancia del módulo lunar, para grabar sus actividades durante el paseo lunar. Por otra parte, nadie tomó fotografías de su llegada. El astronauta al que se ve en algunas fotografías descendiendo de la escalerilla (desde la fotografía as11-40-5862 hasta as11-40-5868) es Buzz Aldrin, el segundo en bajar del módulo lunar. Fotografiado, obviamente, por Armstrong, que ya se encontraba en la superficie. De hecho, Armstrong aparece en muy pocas fotografías del paseo lunar, ya que fue él quien llevó la única cámara fotográfica la mayor parte del tiempo.
En la página Television from the Moon encontrará más información sobre la retransmisión de los primeros pasos del hombre en la Luna.
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En la imagen de abajo, en la zona del oscuro cielo, no se ve ninguna estrella, de nuevo.
Y es que no deberían verse estrellas (lea la sección previa en la que hemos explicado por qué no se ve ninguna estrella en las fotografías).
En la zona derecha verás que un lado del módulo lunar se encuentra en sombra pero, de alguna manera, el símbolo de la bandera de EEUU está iluminado. Si el Sol es la única fuente de luz en la Luna sería imposible verlo con ese brillo, por lo que la imagen no pudo ser tomada en la Luna.
Ellos mismos afirman: "si el Sol es la única fuente de luz en la Luna...". Pero no lo es: el Sol es la única fuente de luz DIRECTA en la Luna, pero no la única (lea la sección previa que describe las sombras del traje espacial de Aldrin). Esa zona del módulo está iluminada por la luz reflejada por la superficie lunar y por todos los aparatos reflectantes llevados allí por los astronautas. Además, la placa en cuestión también estaba hecha de un material reflectante, por lo que refleja más luz de lo normal. Es la misma razón por la que el traje ensombrecido de James Irwin (Apollo 15) es también visible, o las ruedas ensombrecidas del Rover, por poner sólo dos ejemplos.
Vayamos a otra fotografía: ésta es una imagen de Alan Bean (Apollo 12) sujetando un Special Environmental Examiner Container [sic] (en realidad se trata de un Special Environmental Sample Container, o SESC). Esta fotografía fue tomada desde una cámara sujeta al pecho de Conrad. Si la cámara estaba sujeta al pecho del traje de Conrad, la parte de arriba del casco de Bean, L, no debería mostrarse en esta fotografía.
Es difícil asegurar que estamos viendo la parte superior del casco de Bean, ya que al ser esférico no podemos establecer claramente cuál es su cúspide. De todas formas, hay varias razones por las que podemos ver la parte de arriba del traje de un astronauta. En primer lugar, la superficie lunar no es plana. De hecho, Pete Conrad tomó esta fotografía durante su parada en la ladera del cráter Sharp, por lo que es más que probable que en ese momento se encontrase situado en un terreno superior al de su compañero Alan Bean. Una diferencia de 20 centímetros entre cada uno puede fácilmente hacer que se muestre la parte superior del casco de Bean en la fotografía. En segundo lugar, los astronautas podían orientar la cámara con sus manos usando el mango que se observa claramente debajo de la cámara de Bean (es preferible observarlo en la ampliación de la imagen, as12-49-7278). Esto es lo que parece que está haciendo Pete Conrad, a juzgar por la posición de su brazo derecho, reflejado en la zona derecha del visor de Bean. También hay que considerar que, debido al peso de la mochila del traje espacial, los astronautas tendían a inclinarse un poco hacia adelante para mantener el equilibrio en la gravedad lunar. Bean puede estar haciendo eso. (Puede observar cómo los astronautas se inclinaban ligeramente hacia delante en una famosa fotografía de perfil de la misión Apollo 11, en la que Buzz Aldrin se encuentra al lado de la bandera: as11-40-5874, visto en una imagen de la colección del ALSJ.) Por todas estas razones, es perfectamente factible que la fotografía muestre la parte superior del casco de Alan Bean.

Todas las sombras reflejadas en el visor de Alan Bean, M, se dirigen a direcciones distintas, no en líneas paralelas, como debería ser.

¿Y por qué deberían verse como líneas paralelas? El visor del astronauta tiene forma esférica, y esto distorsiona demasiado las imágenes reflejadas en él. Compruebe la imagen del visor de Buzz Aldrin vista en la página anterior y verá, por lo menos, cuatro sombras diferentes que se comportan de manera idéntica a las reflejadas en el visor de Bean; pero, a pesar de que las sombras no son paralelas en el visor del astronauta, sí lo son en la realidad (con algunas diferencias debido a la irregularidad del terreno). En la imagen de Aldrin, nótese también la distorsión de la pata del módulo lunar, debida a la esfericidad del casco. De todas formas, si la divergencia entre las sombras fuera significativa en la realidad, significaría que hay varias fuentes de luz y, entonces, cada objeto tendría varias sombras a la vez (como los futbolistas en un estadio durante un partido nocturno); sin embargo, podemos observar claramente en la imagen de Bean y Conrad (y en cualquier otra fotografía de los paseos lunares) que cada objeto, incluyendo a los astronautas, sólo tiene una sombra, lo que prueba de nuevo la veracidad de la imagen.

El contenedor de muestras, N, no debería estar tan iluminado. Esto prueba que se usó iluminación artificial.

La tapa del SESC era bastante reflectante, dado que su superficie era de metal pulido, como se puede comprobar en esta fotografía, tomada en los laboratorios durante las pruebas previas a la misión. Por otra parte, está situada de forma que podría estar siendo iluminada por el traje de Bean. Ya hemos mencionado varias veces que el Sol es la única fuente de luz directa, pero los objetos reflectantes (los trajes espaciales y las diferentes herramientas de los astronautas) y la superficie lunar reflejan parte de la luz recibida.

Hay una extraña anomalía en el cielo, 7. Está todavía por determinar qué podría ser.

Puede que no haya sido determinado por los seguidores de la teoría del montaje, pero está bien claro que es la luz del Sol (que se encuentra más a la izquierda de esta imagen, como indican, por ejemplo, la iluminación y los destellos en el traje espacial de Bean). El brillo de la luz proveniente del Sol afecta a muchas fotografías tomadas en la Luna, incluso en mayor medida que en esta imagen. Cualquier fotógrafo experimentado estará muy familiarizado con estos destellos en el objetivo de la cámara y con la luz reflejada a la hora de tomar fotografías hacia -o en contra de- una luz brillante como la del Sol. Puede preguntar a cualquier fotógrafo profesional sobre este conocido efecto, llamado lens flare en inglés.
En esta fotografía, el extraño halo que aparece alrededor de la sombra de la cabeza del astronauta es la prueba definitiva de la existencia de un foco de luz artificial distinto del que alumbra el resto de la escena.
El argumento anterior es una muestra de la importancia que tiene conocer aspectos básicos de física (en este caso, óptica) antes de realizar afirmaciones extraordinarias, como la que nos ocupa, y adjudicar a algo la etiqueta de "extraño" o "misterioso". Si observamos el resto de fotografías en las que se puede apreciar el mismo halo, comprobaremos que todas ellas fueron obtenidas en dirección opuesta al Sol (down-sun, en inglés). En concreto, el halo se encuentra en la zona del terreno donde las sombras de las pequeñas piedras lunares quedan prácticamente ocultas desde la perspectiva del fotógrafo, debido a que el Sol se halla justo detrás de él. En consecuencia, esa zona, denominada punto antisolar, aparece en la fotografía más brillante que los alrededores. Se conoce como "efecto de oposición". Al final de este artículo, en la Wikipedia, y en esta página sobre efectos ópticos puede leer más sobre este efecto, el mecanismo por el que se produce y otros efectos similares.
El hecho de que se refleje más luz justo en la dirección de los rayos solares, hace que la Luna sea varias veces más brillante durante la fase de luna llena respecto de la fase de cuarto creciente o menguante, ya que es durante la fase de luna llena cuando los rayos solares reflejados perpendicularmente en la superficie de la Luna llegan a la Tierra.
Las huellas del vehículo lunar Rover están bastante bien definidas, 5. Se necesita una mezcla de algún compuesto y agua para hacer esas líneas tan bien definidas, y en la Luna no hay agua. Además, si observas con detalle, te darás cuenta que el vehículo hizo un giro recto de 90 grados. Da la impresión de que fue movido y puesto en ese lugar.
El polvo lunar es muy fino y se adhiere a las botas de los astronautas o a cualquier objeto a pesar de su carencia de agua. Se agrupa en la forma de cualquier marca que se haga sobre él. No se necesita agua para hacer esto. Inténtelo usted mismo: pruebe a marcar con un objeto harina seca o barro seco que, aunque está claro que no es polvo lunar, puede ayudar a probar que no hace falta agua para dejar este tipo de huellas. Verá como ocurre algo similar, a pesar de la ausencia de agua. Al igual que puede ver fácilmente huellas de pisadas, de ruedas, o de animales, etc. en el polvo seco de la Tierra... sin ayuda del agua. La forma de las huellas del Rover (usado únicamente en las tres últimas misiones: Apollo 15, 16 y 17) no resultan extrañas si se tiene en cuenta que este vehículo eléctrico tenía tracción en las cuatro ruedas, es decir, tanto trasera como delantera (como se observa claramente en la imagen as17-147-22526), y a baja velocidad es totalmente factible dejar unos surcos con ese ángulo con las ruedas traseras.

En la roca marcada con una R (ver imagen superior) verás una letra C tallada en la roca. Es una prueba de que la roca formaba parte de un decorado, en el que cada elemento tenía asignado un número o letra diferente.
En realidad, la "letra C" que parece estar sobre la piedra es producto del escaneado realizado al negativo de esta imagen. De hecho, no aparece en la fotografía original, as16-107-17446, ni en la fotografía anterior, as16-107-17445. El aumento reproducido a la izquierda (sin corrección de color) de la misma imagen (proveniente del Instituto Lunar y Planetario, LPI) no muestra esa característica. Las imágenes y los fotogramas que contienen la "C" pertenecen probablemente a la 3ª o a la 4ª generación desde la imagen original (la primera generación, es decir, los negativos originales, fueron copiados una vez después del revelado y fueron almacenados cuidadosamente desde entonces, mientras que la 2ª y la 3ª generación de negativos se usaron para las reproducciones siguientes). Como se observa en la imagen de abajo, realizada con varios aumentos, la "C" es en realidad un pelo. Una segunda traza que parece ser la sombra de la parte superior del mismo es claramente visible. El pelo (o fibra) fue probablemente introducido de forma accidental cuando el negativo fue copiado para ser corregido cromáticamente, y la imagen ya corregida que incluía el pelo o fibra en forma de C fue seguramente propagada a diferentes publicaciones.
Imagen: NASA as16-107-17446, escaneado por LPI.
Es necesario señalar que en otras fotografías de los paseos lunares aparecen pelos o fibras introducidos accidentalmente durante algún escaneado (ver, por ejemplo, la imagen as11-40-5961), lo que vuelve a poner de manifiesto el nulo esfuerzo que realizan los partidarios de la conspiración para intentar aclarar estos malentendidos. Si con un poco de suerte el pelo se hubiera colocado en el borde de la roca, donde quedara claro que no se trata de una letra tallada, no se hubiera levantado polémica alguna. Por otra parte, un sistema de identificación de las rocas lunares tan simple como el propuesto parece además bastante ridículo y tosco, teniendo en cuenta la inmensa cantidad de rocas distintas que aparecen en las miles de fotografías de los paseos lunares. Tan sólo las rocas lunares traídas de vuelta por los astronautas (evidentemente una pequeña muestra de todas las que se encontraron allí) están catalogadas con entre cinco y siete dígitos. Es evidente que el argumento del decorado es una "prueba" muy poco sólida.
Aquí está una porción ampliada de la imagen anterior. Hay una anomalía con las delgadas cruces que aparecen en las fotografías tomadas en la Luna, y que se encuentran entre el obturador de la cámara y la película. Como la cruz de la izquierda de esta imagen se encuentra colocada por detrás del vehículo lunar, esto sugiere que la imagen está trucada (es decir, se colocó el vehículo lunar encima de la imagen de la Luna).
La película fotográfica no es un soporte de grabación perfecto, y cuando un objeto es muy brillante, se satura y la luz se "vierte" alrededor, en la emulsión. Si mira detenidamente el borde de la cruz (es preferible observar la fotografía original, as16-107-17446, o ampliaciones como las de abajo para apreciarlo mejor), donde se encuentra con la antena del Rover, se puede apreciar que está un poco oscurecido y que corta ligeramente a la antena a pesar de su saturación. Esto puede ocurrir con perfecta normalidad al tener un fondo muy blanco, sin que ello quiera decir que son imágenes trucadas. Aquí están algunas ampliaciones de otras fotografías que permiten observarlo mejor:
Imágenes: cortesía de Clavius.org
Autor: Alberto Matallanos Mena (ingeniero técnico industrial: especialidad en química industrial). publicado originalmente en el portal intercosmos.iespana.es - Blog oficial de alberto http://velaenlaoscuridad.blogspot.com.es/

Imágenes (1)

Las presuntas 'anomalías' en las fotografías no son tales al ser analizadas con rigor: la teoría del montaje no resiste al realizar sobre ella un análisis crítico y razonado

Aquellos que afirman que los astronautas de las misiones Apollo no viajaron a la Luna mantienen que los seis primeros alunizajes del ser humano fueron montados por la NASA en unos estudios en la Tierra, no en el espacio, para ganar de forma ficticia la carrera espacial mantenida por entonces con la Unión Soviética. Las fotografías y los vídeos lunares (que, según ellos, muestran diversas anomalías), fueron posiblemente grabados en la base de las Fuerzas Aéreas cercana a San Bernardino (California, EEUU) llamada Norton Air Force Base donde, dicen, tienen los escenarios más grandes del mundo bajo eficiente seguridad.

En primer lugar, imagino que todas las bases del ejército de los Estados Unidos están constantemente bajo extrema vigilancia; no creo que la base anteriormente mencionada sea una excepción, por lo que esto no es motivo para sospechar nada en absoluto. De hecho, otros afirman que todo se grabó en el famoso Área 51 [situado en Groom Lake (Nevada), donde el ejército de EEUU y su Departamento de Defensa prueban sus aeronaves y cohetes experimentales desde hace décadas, lo que ha provocado numerosos avistamientos de "ovnis" por la zona]. Y otros, también, afirman que las imágenes se tomaron en el Langley Research Center, en Virginia. Esto da una idea de las discrepancias existentes entre los partidarios de la conspiración. Difícilmente podemos juzgar esta parte de su teoría si no nos aportan pruebas fehacientes de que el montaje se llevó a cabo en la Tierra.

En segundo lugar, si en verdad fuimos a la Luna, como sostienen la NASA, la comunidad científica y la mayor parte de la sociedad, entonces las pruebas de la veracidad de las exploraciones lunares tripuladas deberían resistir cualquier análisis que hagamos sobre ellas. Esas pruebas han estado en dominio público desde hace más de treinta años en forma de fotografías, grabaciones de vídeo emitidas y vistas en tiempo real, imágenes de las naves espaciales Apollo tomadas por astrónomos desde la Tierra, experimentos científicos emplazados en la Luna (algunos de los cuales todavía siguen siendo de utilidad, como los reflectores láser, con los que periódicamente se mide la distancia exacta entre la Tierra y la Luna) o 382 kilogramos de rocas lunares y muestras traídas de la superficie lunar que tienen en su misma composición la prueba de que formaban parte de la Luna. (Al examinar la naturaleza química de esas rocas, con técnicas de datación radioactivas, ha quedado demostrado que son de origen lunar, debido a la abundancia de ciertos isótopos no presentes en la Tierra, a las características adquiridas después de miles de millones de años de exposición a los rayos cósmicos, a los impactos de micrometeoritos, a la falta de atmósfera, etc.) De hecho, estas rocas lunares traídas de vuelta por los astronautas de las misiones Apollo han sido analizadas por decenas de instituciones científicas independientes de la NASA y de EEUU.
Tampoco es razonable ignorar la información científica obtenida gracias a este proyecto, no sólo sobre la Luna, sino sobre el cuerpo humano y su comportamiento en misiones de larga duración (ver, como ejemplo, Biomedical results of Apollo). Las más de 20.000 fotografías tomadas por los astronautas (disponibles íntegramente en la página del Apollo Lunar Surface Journal y en Apollo Image Atlas) son sólo una pequeña parte de todo el trabajo realizado en la superficie lunar. Son muchos los artículos científicos publicados desde 1969 por organismos científicos internacionales independientes de la NASA, gracias al trabajo que realizaron los astronautas en la Luna. En definitiva, la cantidad de pruebas a favor de la veracidad de las misiones Apollo es sencillamente abrumadora.

Normalmente, la minoría que apoya la teoría del montaje utiliza el argumento de la típica y compleja conspiración, incluyendo en ella la idea de que cada detalle del viaje fue realizado minuciosamente (del mismo modo que los efectos especiales de la películas de Hollywood) en unos escenarios secretos. Por supuesto, sin aportar ningún testimonio verídico ni ninguna prueba de que el rodaje sucediera, sino mostrando supuestas "anomalías" en las fotografías obtenidas en la Luna. Pensemos detenidamente esto durante un momento. Piense acerca de las películas con mejores efectos especiales que haya visto nunca. Reflexione ahora en las contradicciones y los errores visuales que, incluso el público en general, puede encontrar en esas películas. Retroceda ahora hasta 1969 y las películas hechas por entonces.
¿Podría haberse realizado una falsificación tan grande que resistiera, no sólo al análisis de la sociedad de 1969 en adelante y a la Unión Soviética, sino a una generación entera de científicos familiarizados con el estudio geológico de los cuerpos celestes? O bien ¿sería lógico arriesgarse a realizarla, a pesar del tremendo desprestigio que hubiera supuesto que, por ejemplo, la URSS o la comunidad científica lo descubriesen? Claramente, no. De hecho, sólo un reducido grupo de personas (por lo general, carentes de escepticismo y con escaso o nulo conocimiento sobre las misiones Apollo y la exploración espacial tripulada) encuentran "fallos" a las fotografías tomadas en la Luna que, como veremos en adelante, no son tales y pueden ser explicados con un poco de sentido común, nociones básicas de fotografía y conocimientos sobre este proyecto espacial.
Empecemos a trabajar con la primera imagen: en la Luna sólo hay una fuente de luz, el Sol. En esta imagen, Buzz Aldrin y Neil Armstrong colocan la bandera norteamericana en la Luna. Si el Sol es la única fuente de luz en la Luna, la sombra de Aldrin, A, no debería ser mucho más larga que la de Armstrong.
La imagen en cuestión es un fotograma de una película de 16mm grabada por un cámara automática situada en la ventana derecha del módulo lunar, durante la misión Apollo 11.
La diferencia puede ser perfectamente explicada por el hecho de que la superficie de la Luna no es de ninguna manera plana y, a juzgar por el brillo de la parte superior izquierda de la fotografía, el extremo superior de la sombra del astronauta de la izquierda (suponemos que Armstrong) está situado en una pequeña pendiente y, por tanto, la sombra aparece acortada. El área donde se encuentra la mayor parte de la sombra de Aldrin (derecha) está más oscuro que el resto, lo que indica que se trata de una leve bajada, no tan iluminada por el Sol desde su baja posición en el cielo. No es necesaria una gran inclinación para producir este efecto. Puede visitar la página Terrain and Shadow (en inglés) para observar la influencia del terreno en la dirección y el tamaño de las sombras. Lo dicho anteriormente se puede demostrar experimentalmente. Invitamos al lector a realizar comprobaciones similares a la que se muestra a continuación, procedente del sitio Clavius.org:
La propuesta de los partidarios del montaje de que los astronautas estaban siendo iluminados por un foco artificial cercano no tiene ningún sentido, ya que, como vemos en la siguiente imagen simulada, sería el astronauta más lejano al foco el que tendría una sombra más larga, lo que no ocurre en la fotografía verdadera reproducida más arriba.
Imagen: cortesía de Clavius.org
La imagen anterior de la bandera norteamericana, y otras, muestran que está ondeando. ¿Cómo es posible esto si en la Luna no hay atmósfera ni viento? Esto quiere decir que las fotografías se tomaron aquí en la Tierra, donde sí puede hacer viento.
Éste es uno de los argumentos más frecuentemente esgrimidos sobre este tema como evidencia de trucaje. Los partidarios del montaje no entienden que una bandera no necesita ayuda del viento para moverse. La bandera estaba sujeta a un mástil horizontal superior, para que permaneciese estirada. Además, los astronautas (como se puede ver en la primera imagen de esta página) la arrugaban ligeramente con los guantes al colocarla, para dar un efecto de ondeo y hacer así la escena más atractiva. Dado que la bandera era de nylon y no había aire que pudiera moverla, ésta se quedaba con la forma que le daban los astronautas. Esto explica el aparente "movimiento" de la bandera en las fotografías. El movimiento de la bandera que se puede observar en algunos vídeos de los paseos lunares se debe a que los astronautas giraban el mástil de un lado hacia otro para intentar clavarla un poco más hondo, o simplemente para observar cómo se comportaba en la baja gravedad lunar. Esto hacía moverse de igual manera a la barra superior y, por tanto, a la bandera, que adquiría por unos segundos el mismo movimiento. Por ello, no es nada raro que la bandera siga moviéndose ligeramente de un lado hacia otro en ausencia de viento, incluso unos segundos después de que los astronautas hubieran dejado de moverla. Además, debido a la ausencia de aire que pudiera frenar a la bandera, ésta seguía moviéndose durante más tiempo que aquí en la Tierra, hasta que el rozamiento con su soporte la frenaba por completo. Por otro lado, es evidente que el argumento de que la bandera estaba ondeando es completamente falso ya que, si realmente hubiera viento, se debería levantar polvo del suelo. De todas formas, es bastante difícil creer que hubiera viento o ventiladores en una estudio de grabación.  Como ejemplo, puede observar cómo los astronautas del Apollo 17 instalaban la bandera estadounidense en el vídeo. En la página del Apollo Lunar Surface Journal encontrará los vídeos del resto de misiones.
En el sitio oficial Where No Flag Has Gone Before podrá encontrar más información y datos sobre las banderas enviadas a la Luna.
En la imagen de arriba ya comentada se puede ver claramente cómo el astronauta no crea ninguna sombra sobre la superficie lunar. Esto indica que la imagen es un montaje. ¡Parece que la NASA olvidó este importante detalle!
En la imagen de arriba, el astronauta (en concreto John Young, de la misión Apollo 16) está saltando y por eso parece no tener ninguna sombra a sus pies. En realidad, su sombra es la zona oscura horizontal que está situada abajo y a la derecha. En la imagen en blanco y negro de la izquierda, grabada desde la cámara del vehículo lunar Rover durante los mismos instantes, podemos observar más claramente que Young se encuentra en la mitad de un salto, "inventando" una original manera de saludar a la bandera de su país, mientras su compañero (Charles Duke, más alejado y a la derecha) le saca varias fotos (como la que hemos visto arriba); también puede apreciarlo en la grabación simultánea del coche lunar. En la imagen de la izquierda, en la que se puede observar el mismo efecto, la sombra de Young está situada a su izquierda, un poco alejada de sus botas.
Ésta es una de las imágenes más difundidas sobre los viajes a la Luna. En el área marcado con una B, en el que se observa una sombra a lo largo del traje de Buzz Aldrin, la sombra debería ser mucho más oscura si el Sol es la única fuente de luz en la Luna.
Se equivocan de nuevo: el Sol es la única fuente de luz DIRECTA en la Luna; sin embargo, existen muchos objetos que reflejan de nuevo la luz del Sol. Sobre todo la superficie lunar (que refleja el 7% de la luz que recibe), pero también la Tierra, los trajes espaciales (que estaban diseñados para reflejar buena parte de la luz debido a la necesidad de mantener una temperatura aceptable en el interior) y los diferentes instrumentos usados por ellos (por ejemplo, el módulo lunar, que estaba equipado en la parte inferior con una reflectante capa dorada de Mylar) reflejan una buena parte de la luz que reciben. Todos estos objetos, especialmente la superficie lunar, también iluminaban de forma indirecta a los astronautas, y es por esto que sus trajes no están completamente oscuros.

Hay que tener también en cuenta la imagen utilizada como prueba: la de la izquierda es la usada habitualmente por los que apoyan la teoría del montaje, y es patente su pérdida de calidad, con lo que puede llevar a engaño; la de la derecha es la original.

Si miras al área C verás que la superficie de la Luna se desvanece en la distancia, aparece mucho más oscura y después se encuentra con el horizonte. En la Tierra, esto puede ocurrir debido a la existencia de atmósfera, pero en un ambiente sin atmósfera, el terreno no debería desvanecerse, sino permanecer con todo detalle hasta el horizonte lunar.

En realidad, el efecto de la atmósfera terrestre es justo el contrario: hace a los objetos más lejanos (montañas, etc.) aparecer más brillantes (compruébelo). Como ya hemos mencionado antes, la superficie de la Luna no es plana, y lo más probable es que el terreno que se ve detrás de Aldrin sea en realidad una leve subida que, debido a ello, no recibe la misma cantidad de luz del Sol que el terreno más cercano al astronauta (recordemos que el Sol se hallaba muy bajo en el horizonte), de la misma forma que en la primera fotografía. De hecho, el terreno que se ve detrás del astronauta está muy cercano al cráter Little West (como se puede comprobar en el mapa de la superficie), situado a mayor altura a unos 50 metros de distancia, lo que apoya en gran medida la anterior afirmación. Por otra parte, el módulo lunar, que se encuentra muy cerca del lugar donde se realizó la fotografía, refleja bastante luz al área que hay justo detrás de Aldrin, como se puede observar en la fotografía as11-40-5886, donde el resto del área se ve más oscura. De todas formas, en la fotografía original de la derecha se observa un horizonte mucho más nítido y claro.
También es posible que el terreno cercano al horizonte tenga simplemente una composición más oscura que el resto.

En la zona marcada como D aparecen extrañas estructuras, reflejadas en el visor de Aldrin.

Hay dos objetos reflejados en la parte izquierda del visor de Aldrin. El primero es el experimento Solar Wind Collector (SWC, colector de viento solar), y el segundo es la bandera estadounidense. Ambos objetos pueden ser mejor apreciados en las imágenes as11-40-5886, as11-40-5961 o as11-40-5920, entre otras fotografías del Apollo Lunar Surface Journal (al que nos referiremos de ahora en adelante como ALSJ). En el momento de tomar la fotografía en cuestión, Armstrong se encontraba en la parte izquierda del módulo lunar (visto desde donde se encuentra la escalerilla), mientras que Aldrin estaba situado al otro lado de una de las patas del módulo, visible a la derecha de la imagen. Por lo tanto, el objeto visto como más cercano en el visor (el que se encuentra más a la izquierda) es el SWC y el otro es la bandera (que es difícil de apreciar, dado que se encuentra casi paralela a nuestra línea de visión). A pesar de su relativa cercanía, los dos objetos aparecen pequeños y lejanos debido a la forma convexa y esférica del visor de Aldrin, que hace que los objetos aparezcan curvados, pequeños y más lejanos de lo que en realidad están. En la fotografía de la derecha podemos observar claramente los dos objetos que aparecen en el visor de Aldrin. Evidentemente, en el visor aparecen en orden invertido, al actuar éste como un espejo.
Cuando el módulo alunizaba en la superficie, la inmensa potencia de su motor (¡proporcionaba 3.000 lb de empuje!) habría creado un enorme agujero debajo, sin embargo, en las imágenes (zona E), el terreno permanece intacto. Además, es imposible que un aparato tan pesado como el módulo lunar no se hunda más en la superficie. ¡Pesa más de 15 toneladas!
En primer lugar, el peso total del módulo lunar en la TIERRA, listo para el despegue, efectivamente variaba entre 15 y 18 toneladas, es decir, entre 15.000 y 18.000 kilogramos (dependía de la carga de cada misión). Pero los partidarios de la conspiración no consideran en ningún momento que la gravedad en la superficie lunar es aproximadamente seis veces menor que en la Tierra, y que gran parte de la carga del módulo era combustible que se utilizaba durante el descenso a la Luna (en concreto, unas 8 toneladas). Es decir, poco antes del alunizaje, el peso del módulo era de unos 7.000 kilogramos (15.400 lbm -libras de masa-). La gravedad terrestre ejercería 15.400 lbf (libras de fuerza) sobre ese peso, pero la Luna ejerce 2.600 lbf (una sexta parte). Por tanto, debido a la menor gravedad lunar, cuando el módulo alcanzaba la superficie, su peso en la LUNA era de unos 1.200 kilogramos (2.600 lbm). Esto explica por qué el módulo, que en un principio puede parecer tan pesado, sólo se hundía unos centímetros en la superficie lunar.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que el motor de descenso del módulo lunar tenía un empuje máximo de casi 10.000 lbf. Pero el motor del módulo se encontraba funcionando a menos del 25% de su potencia máxima cuando se acercaba a la superficie (para contrarrestar las 2.600 lbf de su peso), e incluso quedaba completamente apagado un segundo antes de tomar tierra (gracias a las sondas que se extendían hasta un metro y medio por debajo de las patas, como se ve en la imagen as16-118-18894), para evitar que los gases pudieran dañar el módulo. En comparación, un avión Harrier de despegue vertical cargado al máximo produce un empuje de unas 27.000 lbf durante el despegue, 10 veces más que el módulo lunar. Y el Harrier no produce ningún cráter durante sus despegues o aterrizajes en zonas de tierra. La idea del cráter nace de la incorrecta intuición de que un motor de cohete de cualquier tamaño es mucho más potente que cualquier motor de reacción. Cuando, en realidad, la mayor parte de los motores de reacción son más potentes que el motor del módulo lunar. Otro hecho importante a tener en cuenta es que los gases emitidos por el motor no se dirigían tras su salida directamente hacia abajo sino que, debido a la completa ausencia de atmósfera (y, por tanto, presión) en la Luna, eran dispersados hacia los lados tras su salida por la tobera. A esto se añade que el módulo lunar no alunizaba de forma vertical, sino que iba descendiendo oblicuamente hasta que los astronautas encontrasen un lugar llano y relativamente libre de piedras en el que fuera más fácil alunizar. Es decir, ni los gases emitidos por el módulo lunar ejercían la presión necesaria, ni éste permanecía una cantidad de tiempo significativa encendido sobre la superficie como para producir algo parecido a un cráter. Por último, es importante conocer que el suelo de la Luna está formado por una pequeña capa de polvo lunar, llamada regolito, que cubre los primeros centímetros de la superficie (formada por el constante impacto de micrometeoritos durante miles de millones de años, al no haber atmósfera). Debajo de esta capa se encuentra una dura capa de roca, que tiene una profundidad de entre 2 y 8 metros en los mares, y de hasta 15 metros en las zonas altas, lo que imposibilita la formación de un cráter como consecuencia del alunizaje del módulo lunar.

De todas formas, muchas fotografías muestran una ligera alteración del suelo lunar por debajo y cerca del módulo lunar. Vea, por ejemplo, as12-47-6987, as14-66-9258, as11-40-5892 o as11-40-5921 (del ALSJ) que muestran no sólo una cierta pérdida de color debajo de la tobera del motor, sino también ciertas alteraciones radiales en el suelo, procedentes de la ignición del motor. Ver también as12-46-6781, que muestra un rastro de suelo alterado a lo largo del lugar de alunizaje del módulo lunar del Apollo 12. De hecho, antes de la llegada a la Luna, se consideró la posibilidad de que el terreno no fuera lo suficiente firme y duro (se creía erróneamente que las regiones planas eran océanos de polvo), pero el alunizaje de varias sondas no tripuladas antes del Apollo 11 confirmó la viabilidad de los alunizajes tripulados.

En la zona F se ve una huella de astronauta debajo del supuestamente inmóvil módulo lunar.

En primer lugar, lo más conveniente es ver la ampliación de la imagen original, as14-66-9277, en la que se puede observar que es muy difícil afirmar con seguridad que sea una huella. Más bien parece una marca natural en el terreno de las muchas que se pueden apreciar en cualquiera de las imágenes del suelo lunar. De todas formas, también es muy arriesgado decir que esté justo debajo del módulo lunar. Se trata de un efecto de perspectiva en la fotografía, y esa marca podía estar perfectamente situada en el terreno cercano a la pata del módulo. No hay más que ver la separación entre la tobera y la pata de la derecha para darse cuenta de que el astronauta puede pisar en ese terreno sin acercarse siquiera al motor. Es bastante difícil creer que este argumento es prueba de alguna conspiración. Con "pruebas" tan inconsistentes como ésta no se pueden sostener muchas afirmaciones.
En esta fotografía, tomada desde el módulo lunar, se pueden observar al menos dos anomalías. En el área E se ve una sombra anómala en la superficie de la Luna, imposible de realizar ni siquiera volando a ras de suelo.
En realidad, el punto marcado como E no es una sombra en la superficie; es, de hecho, la silueta de la boquilla de uno de los pequeños motores RCS (Reaction Control System; es decir, sistema de control a reacción) con los que estaba dotado el módulo lunar para estabilizarse continuamente durante el descenso y el ascenso que, al estar tan cerca de la ventana, produce la silueta negra que vemos en la imagen. En el momento de tomar la imagen, el módulo no se encontraba posado en la superficie o cercano a ella, sino que todavía estaba orbitando a decenas de kilómetros de altura sobre el lugar del alunizaje, que se encuentra aproximadamente situado en la mitad de la fotografía. El cráter que se puede observar en la parte inferior derecha es el cráter Maskelyne, un punto de referencia importante durante la trayectoria de descenso del módulo Eagle, de la misión Apollo 11. A la izquierda puede ver uno de los motores RCS antes comentados, visto desde el exterior. Se pueden encontrar siluetas similares de las mismas boquillas en muchas imágenes tomadas desde la cabina del módulo lunar, por dentro de las ventanas triangulares del mismo. Por ejemplo, observe la imagen as12-48-7025 (del ALSJ) tomada desde la ventana por el astronauta del Apollo 12 Pete Conrad, después de aterrizar en la Luna, pero antes de la primera salida al exterior. También se puede observar una boquilla en la ampliación de la primera imagen de esta página. Por otra parte, observe la pérdida de calidad de la imagen usada por los partidarios de la conspiración (izquierda), en la que el color de la superficie lunar está completamente alterado. De esta manera se distorsionan las pruebas, haciendo más difícil un buen análisis sobre ellas.

En la imagen anterior, si miras a la zona marcada con el 3 no se ve ninguna estrella en el cielo. De hecho, no se ve ninguna estrella en las fotografías tomadas por la NASA en la Luna, y ni siquiera los astronautas mencionan nada en ninguna parte sobre las estrellas que se hacen visibles fuera de la atmósfera terrestre. Esto ha sido confirmado por Maria Blyzinsky, la directora de astronomía del observatorio de Greenwich, Londres.

En primer lugar, es totalmente falso que la astrónoma Maria Blyzinsky defienda el argumento anterior. Contacté con ella mediante correo electrónico para preguntarle sobre ello, a través de la página web del Observatorio Real de Greenwich, y su respuesta no deja lugar a dudas: no sólo no recuerda haber sido preguntada en ningún momento sobre la falta de estrellas en las fotografías de las misiones Apollo, sino que no respalda en absoluto esa afirmación que se le atribuye. He detallado este asunto en una sección aparte.

Para empezar, el área oscura de la fotografía lunar anterior (marcado con el 3), por encima de la zona iluminada de la superficie lunar, es la zona oscura de la Luna, no el cielo. Las misiones lunares aterrizaron en lugares cercanos a la zona de sombra (es decir, en los que hacía pocos días que había amanecido) debido a que allí es más fácil observar los elementos geológicos y establecer distancias gracias a las largas sombras que se producen y, además, la temperatura es inferior. De todas formas, explicaremos por qué no se ven estrellas. En realidad, las fotografías tomadas en la Luna no muestran ninguna estrella porque las cámaras Hasselblad que tomaron esas imágenes estaban preparadas para reducir el intenso brillo del día lunar. A pesar de que el cielo estaba completamente oscuro debido a la falta de atmósfera, la situación no es la misma que en las noches terrestres. La superficie de la Luna se encuentra muy iluminada por la luz del Sol (para comprobarlo, ver como ejemplo la fotografía as17-147-22580). Para tomar una fotografía en un paisaje bastante luminoso, se necesita establecer en la cámara un tiempo de exposición breve, y además hay que cerrar bastante el obturador para regular la luz (al igual que la pupila del ojo humano se cierra rápidamente y disminuye el espacio por el que la luz pasa al interior en un lugar muy soleado). De no hacerlo así, se corre el riesgo de velar la imagen, debido al paso excesivo de luz procedente de la superficie lunar (que refleja el 7% de la luz que recibe). Vea, por ejemplo, la imagen as17-138-21028, que está claramente sobreexpuesta debido a un error del astronauta. El tiempo de exposición de las cámaras Hasselblad utilizadas en las misiones Apollo (es decir, el tiempo que permanecía abierto el obturador) era normalmente de 1/125 o 1/250 segundos (es decir, 8 o 4 milisegundos). Como cualquier buen aficionado a la astrofotografía sabrá, es bastante difícil reflejar estrellas en el negativo en tan poco tiempo. Se necesitan al menos entre 20 y 40 segundos con una película 400 ISO enfocada al infinito para registrar una cantidad de estrellas similar a las visibles a simple vista. Invitamos al lector a comprobar estos datos por sí mismo, en páginas o libros dedicados a la astrofotografía. Si no hubiéramos ido a la Luna, lo más normal hubiera sido mostrar el fondo lleno de estrellas, como en las películas de ciencia-ficción, para hacerlo todo más "bonito". Por aquella época ya eran perfectamente conocidos los mecanismos para determinar la posición de las estrellas en cualquier momento y desde cualquier lugar, por lo que no hubiera sido un impedimento para la NASA simular la posición de las estrellas (cuya posición relativa no varía apreciablemente entre la Tierra y la Luna).

De modo similar, la vista de los astronautas estaba adaptada a las escenas diurnas y al enorme brillo de la superficie lunar (llevaban visores dorados para filtrar el exceso de luz solar) y, por lo tanto, podían ver muy pocas estrellas, o ninguna. Neil Armstrong, por ejemplo, no recordó haber visto ninguna estrella a simple vista durante su vuelo, pero sí podía observarlas a través del telescopio de navegación del que disponían. Como experimento para comprobar esto, puede intentar observar por la noche alguna estrella en un lugar iluminado directamente por el alumbrado público; comprobará que es muy difícil. De todas formas, los astronautas podían ver algunas estrellas cuando las condiciones eran las idóneas y la tripulación estaba en un lugar relativamente oscuro (por ejemplo, dentro de la nave con sus luces interiores apagadas, durante la parte en sombra de la órbita).

Por la misma razón explicada anteriormente, las fotografías tomadas desde el transbordador, la estación Mir, la ISS o cualquier otra nave espacial (tripulada o no) tampoco muestran estrellas en el fondo negro del espacio, a no ser que se quiera expresamente y se realice una exposición de mayor duración, como se puede observar en la primera de estas fotografías (nótese que, debido al mayor tiempo de exposición, las estrellas aparecen movidas). Como ya hemos dicho, las imágenes tomadas durante las misiones Apollo no son de larga exposición, ya que las cámaras estaban pensadas para obtener imágenes de la superficie. Las tres siguientes, de la Estación Espacial Internacional (ISS), así como cualquier otra tomada en el espacio en las mismas condiciones, no muestran estrellas. Pulse en cualquiera de ellas para ampliarlas.
Puede encontrar más información en la página Photographing Stars
De todas formas, resulta extraño que los astronautas no tomasen fotografías del cielo con un mayor tiempo de exposición, para mostrar las estrellas y probar así que estuvieron en la Luna.
De nuevo se pone de manifiesto la ignorancia de los defensores de la teoría de la conspiración. Los astronautas del Apollo 16 llevaron a la superficie de la Luna un telescopio de luz ultravioleta, que obtuvo 178 imágenes de diversas regiones del cielo durante su estancia. Los resultados de este experimento fueron publicados en el Apollo 16 Preliminary Science Report y en la revista Science en 1972:

Carruthers, G. R. y T. Page, "Apollo 16 far-ultraviolet camera/spectrograph - earth observations." Revista Science, vol. 177, septiembre 1972, pp. 788-791.

Es posible leer más información sobre este experimento en Far-Ultraviolet Camera/Spectroscope y en Far UV Camera/Spectrograph.
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AutorAlberto Matallanos Mena (ingeniero técnico industrial: especialidad en química industrial). publicado originalmente en el portal intercosmos.iespana.es - Blog oficial de alberto http://velaenlaoscuridad.blogspot.com.es/

Sobre el documental-ficción 'Operación Luna'

Título alternativo: El lado oscuro de la Luna Título original: Opération Lune (francés), Dark side of the moon (inglés) Francia, 2002 - ...